Carrie Bradshaw del surrealismo

 

And that I probably shouldn’t have watched Sex & The City so much.

En alguna parte leí un mito que dice que cada siete años somos básicamente una persona distinta porque ese es el tiempo que le toma a todas las células de nuestro cuerpo regenerarse. Informándome al respecto, porque internet existe, resulta que no es tan así. Pero sí me enteré que el cerebro está constantemente formando conexiones nuevas y destruyendo conexiones viejas, y en alguna medida son esas conexiones las que hacen que nosotros seamos nosotros. Así que it’s safe to say que cambiamos quienes somos muy seguido, mayormente sin darnos cuenta, y con frecuencia hasta que no nos reconocemos.

Hoy me sorprendí haciendo zapping a las 3:14 de la mañana, mientras aprovechaba el silencio en casa y me tomaba un break de una traducción de geomecánica. Me colgué mirando la película de Sex & The City y horrorizada me di cuenta de que me sabía muchos diálogos de memoria. Claro que pensándolo bien, además de conocerme la película de memoria, probablemente también me sé de memoria toda la serie. Y con un poco de alivio llegué a la conclusión de que salvo por algunas amistades entrañables, algunos muebles y mi talento para preparar chocotortas, ya no soy la misma chica que miraba Sex & The City hace unos 8 años atrás. Sí, ocho.

Todos hicimos cosas de las que nos avergonzamos cuando éramos chicos…o jóvenes, o cuando no éramos quienes somos ahora. A mí me avergüenzan mis años minitah crédula, because I knew better y sobre todo porque siento que todo eso me consumió mucho tiempo, nubló mi juicio, y definitivamente no me hizo mejor persona en ningún aspecto. Pero tenía 22 años y ni la más pálida idea de cómo manejarme en el mundo, porque no hay manuales para ser adultos responsables, auténticos e independientes….y mucho menos manuales para ser mujeres adultas, auténticas e independientes. Carrie Bradshaw me compró con su glamour, su monólogo pseudo-feminista* y algunos personajes pintorescamente maravillosos que la amaban. Yo no aspiraba a ser Carrie Bradshaw, pero disfrutaba de la fantasía. Durante mis veinti-algos mi cerebro le bajó la espuma a su chocolate y pasó por alto un montón de cosas que hoy me parecen imperdonables de Carrie, sus amigas y su doble discurso de la definición de mujer.

Me alegra saber que ya no soy esa muchacha de 22 años inspirada por una mujer caprichosa de 40 y que puedo aprender de mis ¿errores? ¿tropiezos? sin sentir que me tengo que aferrar a una identidad de por vida sólo para satisfacer ese precepto ridículo de que hay que ser constantes en nuestras opiniones y valores. A los 22 años mis opiniones y valores eran muy pocos y no valían ni la mitad de lo que yo creía. Así también aprendí a no tomar mis opiniones y mi visión del mundo tan en serio, porque es evidente que siempre me falta algo.

Mi nueva fantasía es viajar en el tiempo (bueno, esa siempre fue una fantasía recurrente) y conversar con mi yo de hace 8 años y mostrarle otras cosas, sentarla a mirar Doctor Who y Twin Peaks y contarle que de grande va a recuperar lo que de chiquita la inspiraba a fantasear con viajar en el tiempo, la ciencia ficción y la historia. Le contaría que los dramas de Carrie se los busca ella sola porque es una boluda importante y que probablemente a ella le esté pasando algo parecido con otro(s) Mr. Big; que mejor se deje de pavadas, se ponga a hacer ejercicio, comer mejor y disfrutar esos valiosos años de juventud en cosas que la enriquezcan. Ah, y que no espere tanto para volver al violín y animarse al ukelele.

 

 

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¿Y vos, nena, para cuándo?

Don't you just hate that?
Don’t you just hate that?

Cuando se tienen 27 años, se es la única mujer soltera en kilómetros a la redonda, y no hay nada mejor que hacer, parece que es menester que te pregunten, para cuándo un novio. En serio, la pregunta parece tener gravedad propia, y simplemente se desploma de la boca de tías y primas lejanas en una cena familiar, o de tu jefe en un almuerzo, o de alguna de esas ex compañeras del colegio que un día te agregaron a Facebook.

Tiene muchas otras versiones, «¿vos no tenés novio todavía? ¿pero no te gustaría casarte? ¿no estás saliendo con nadie? ¿seguís soltera?» , etc y nunca falta quien te dice a modo de cumplido «cómo puede ser que una chica como vos esté sola.»

Creería que después de muchos años de toparme con esta escena, tendría una buena respuesta para esa pregunta; porque ridículamente, siento que debo dejar satisfecha a la otra persona cuando me cuestiona por qué estoy sola. Como si tuviese que justificarme, aún cuando la desición es mía y quien me lo pregunta no me importa. Como si fuese asunto de toda esa gente que mi ex novio haya dejado de quererme, o que el hombre del que me enamoré, no se haya enamorado de mí. Es una pregunta de mierda. Debería ser igual de maleducada o impertinente que preguntarle a alguien cúanto dinero gana, o por qué no tiene hijos.

Habiendo tantas otras cosas en el universo para alimentar nuestra curiosidad, las tías, las primas, los jefes y las ex compañeras, se interesan en la vida amorosa de una. Como si fuese una cuestión de equilibrio cósmico.

Aún así, todavía no encontré una respuesta que en lugar de ponerme incómoda a mí, que estaba feliz minding my own business, ponga incómoda y en falta a la otra persona, y la haga sentir mal, pero diplomáticamente, sin mandar a nadie a la mierda, (al menos no de manera explícita.)

Lo que más me molesta de toda esta cuestión, es que me moleste; que de hecho le esté dedicando un post en el blog, cuando en realidad, pensaba relatar mi experiencia de una noche as a wingwoman. Pero, supongo que a modo de expresión personal, quería dejar en claro que es una pregunta de mierda, no se la hagan a nadie, dejen a la gente en paz, porque no hay crítica o consejo, declaración o insight que puedan aportar, que vaya a cambiar la vida de nadie. Y para mis congéneres, les dejo esto: fijate que en general, quienes te hacen esta pregunta, son personas cuya opinión realmente, te importa un pito.

Hice una encuesta, y algunas buenas respuestas son:

  • ¿Un novio? Me arruga la ropa.
  • ¿Vos seguís casada?
  • Todavía no encuentro el que me pague el all inclusive a la Polinesia.
  • Es que desde la cirugía de cambio de sexo todavía me animé a salir con nadie.
  • Y…ahora que está la ley de matrimonio igualitario, en cualquier momento me caso.
  • Noooo, mi papá no me deja.
  • Es que soy comunista.
  • Me dejé al chico en la otra cartera.
  • Depende de quién pregunte.
  • Porque tengo un blog.

El Mito de la Falsa Chica Geek

Siendo que me encuentro en plena sequía de ideas publicables propias. Decidí hacer uso de mis habilidades de traducción y compartir esta, que me gustó mucho. Se trata de un artículo de io9, publicado por Rachel Edidin, a quién le pedí autorización para traducir y difundir su artículo. Me gustó mucho, y si no conocen io9, creo que es momento de que lo hagan.

El artículo original está acá y se llama “The Myth of The Fake Geek Girl” – (PS: Thank you Rachel !!!)

So here it goes.

He estado pensando acerca de las falsas chicas geek, y más aún, en la tenacidad con la que la comunidad geek se ha aferrado al desasosiego de la falsa chica geek. Aún, en una comunidad tan beligerante, la intensidad y el nivel de acidez dirigido hacia la falsa chica geek, son inauditos. Es sencillamente muy extraño.

Pero, ¿qué hace que la falsa chica geek sea una idea tan amenazante? ¿Qué es lo que amenaza, exactamente?

La palabra «Geek» es un sustantivo que ya tiene un género asociado. Existe una GeekGirlCon (o convención de chicas geek) pero no una GeekGuyCon (o convención de chicos geek), por la sencilla razón de que todas las Con, son convenciones de chicos geeks, a menos que se especifique lo contrario. Uno no dice «chicos geeks» del mismo modo que utiliza «chicas geeks»; una vez que se usó el «geek» la parte de «chico» ya se sobreentiende.

Cuando una etiqueta viene con género asociado, lleva consigo todo el bagaje relacionado. ¿Qué significa esto para los geeks? Bien, nosotros culturalmente, regulamos la masculinidad muy de cerca. Es valiosa en formas en que la femineidad no lo es, y eso también hace que sea más frágil. Las peores cosas que se le pueden decir a un hombre son las que cuestionen su masculinidad, o peor, las que los hagan femeninos. Hasta «nena» o «minita» se suelen usar mucho como insulto.

Tómense un minuto para reflexionar qué significa eso para las mujeres, pero también para los hombres; y particularmente para la forma en la que se les enseña a los hombres a ver a las mujeres. Las mujeres en un ámbito masculino se vuelven una amenaza. Tiñen lo que tocan por asociación. Es comprensible que a una mujer le gusten cosas de hombres, casi como una mejora; pero si a un hombre le gusten cosas de mujeres, se trata de un defecto.

Si empezamos por ahí, es fácil ver cómo nos hemos predispuesto a ver a las mujeres que se identifican con la cultura geek, con cierta sospecha. Son «el otro». No cuadran dentro de la narrativa. Necesitan otros adjetivos, no solo «geeks» sino «chicas geek», lo que ya las aleja del geek genuino.

Entonces, cuando digo que «geek» es un sustantivo con género asociado, y que por defecto es masculino, estoy diciendo algo acerca de como interactúa con una escala de valores culturales, y por añadidura, también estoy diciendo algo acerca del valor de la identidad masculina para la comunidad geek.

Al mismo tiempo, la cultura geek es una panacea para los muchachos que no quieren, o no pueden, caer en el lugar común de la parafernalia cultural y los valores tradicionales de la masculinidad. Al menos, en teoría, la cultura geek promueve un modelo de masculinidad más cerebral y menos violento, respaldado por una escala de valores alternativos. Sin embargo, el costo social de este modelo alternativo, ya sea elegido o impuesto, es muy alto, y con frecuencia se paga de forma violenta, física o socialmente. La marginalidad, es un lugar peligroso para vivir, que nos predispone a estar a la defensiva, ansiosos por crear nuestra propia aproximación de un centro. En lugar de rechazar la dualidad rígida de la cultura de la que nominalmente nos liberamos, la comunidad geek la intensifica, condensada por la amargura defensiva que acompaña a la marginalización. Entonces, la masculinidad se vigila con muchísima agresividad en las comunidades geek, tanto como en cualquier vestuario o cancha de fútbol.

Entonces, no es ninguna sorpresa que una mujer inmersa en la cultura geek, durante mucho tiempo fuese considerado poco común. «Chica» y «geek» eran una dicotomía de suma cero: para reclamar un título, había que renunciar al otro. Sin embargo, recientemente hubo cambio drástico, un repentino aumento no solo en la visibilidad de mujeres en la cultura geek, sino también en la popularidad de ciertas vías tradicionalmente femeninas, comprometidas con esa cultura; cosas como el cosplay o el crafting, ambas areas abrumadoramente femeninas. Al mismo tiempo, las mujeres están encontrando maneras de reconciliar lo geek con lo femenino, lo que significa que esa identidad geek ya no es irreprochablemente masculina. Por primera vez, existe una faceta de la cultura geek, que no solo es una mayoría de mujeres, sino que es descaradamente femenina, en una cultura donde la feminización está directamente atada al menosprecio.

Todo esto sucede en una comunidad preparada para responder de manera agresiva a los recién llegados, y particularmente a las mujeres recién llegadas. A veces, esta hostilidad decanta en agresión directa. A veces de manera sutil, en forma de desafío permanente o de desestimación de la identidad. De este modo, se da esta nueva diferenciación de los geeks «reales» vs. «falsos», en la cual lo «real» está convenientemente identificado bajo modalidades tradicionalmente dominadas por hombres.

Acotando esta definición y asegurándose de que desaliente a los novatos, también garantiza una dotación de acérrimas aliadas femeninas. Para quienes tuvimos que dejar en la puerta aspectos significativos de nuestra identidad, no es difícil ver a las nuevas generaciones de chicas geek como intrusas, alcanzando gratis  lugares donde nosotras tuvimos que abrirnos paso trabajosamente. Cuando una es parte de una minoría, es fácil caer en la falacia reduccionista que dicta que hay una sola manera de ser una mujer (o discapacitada, o negra, o excéntrica, etc) en la cultura geek, y que quien encare esa identidad desde otro ángulo amenaza tu derecho a esa misma identidad; lo cual no es muy diferente de la propia lucha de la cultura geek para mantener una identidad discreta mientras nuestro retrato y nuestro medio, se infiltran en la cultura predominante. Si esas personas pueden ser geeks, ¿qué queda entonces para mí?  Y si el club es tan grande, a la larga ¿vale la pena ser miembro?

La verdad, por supuesto, es que no se trata de un juego de suma cero: la misantropía y el hostigamiento por la identidad van a consumir a la cultura geek más rápida y profundamente que cualquier legión de intrusos imaginarios. Por décadas nos hemos enorgullecido de ser trasgresores, visionarios, dispuestos a cuestionar las normas culturales y pensar más allá de los límites impuestos. Imaginen qué tan lejos podríamos llegar si pudiésemos también dejar de reemplazarlos por límites diseñados por nosotros mismos.

I’m just sayin’…

Apparently, she started it.

Alguna idiota anduvo por ahí esparciendo el rumor de que ninguna mujer sabe lo que quiere en realidad – esta imbécil  en un esfuerzo por compadecer a algunos hombres (que no cazan una even if that una hits them in the face) nos arruinó la vida, el romance, el amor, el sexo y las relaciones en general a las demás. So ahora es vox populi que las mujeres somos complicadas, histéricas, difíciles de entender, etc. Y la verdad es que me cuesta muchísimo llevar esta etiqueta – porque condena mi complejidad, que puede ser resultado de muchos otros factores, muy a pesar de mis cromosomas- y es como no tener el derecho a ser legítimamente complicada o sencilla…

Recurriendo a la ciencia – las mujeres somos diferentes de los hombres porque hasta nuestros cerebros funcionan distinto. Las capacidades cerebrales de una mujer son muy diferentes de las de un hombre, y esto hace que nuestros sistemas funcionen de otra manera y que veamos las cosas desde otra ventana. Nos nos hace ni más ni menos inteligentes, ni más ni menos emocionales, ni más ni menos racionales. Just different- not opposite.

No existe una fórmula mágica para entender qué nos motiva o nos satisface plenamente. Porque la verdad es que no existe absolutamente nada en este mundo que nos satisfaga plenamente. Es, creo,  una de las 2 características que tiene esto de ser humano – ser mortales e insatisfechos. (I’m cheerful, I know) Pero pienso que es importante tener bien en claro que no existe una llave maestra que va a abrir -si me disculpan el verbo- el corazón de cualquier mujer (o persona). Y digo que esto no es posible porque  no nos enamoramos de la suma de los actos de fulanito o menganito. So no tiene mucho sentido preguntarle a una mujer: ¿qué tengo que hacer para que te enamores de mí? porque la respuesta a eso es nada o averigualo. A menos que te sea posible transformarte en el hombre del que ella sí está enamorada. Es una pregunta que nunca te va a dar una carta ganadora y que al menos para mí es un dealbreaker porque es como si quisieses hacer trampa y la parte divertida está en tratar de averiguarlo.

Pero volvamos:  No es que nada nos venga bien o que no sepamos qué queremos. Lo que sucede es que no siempre lo mismo nos viene bien siempre. Cuando era chica solían gustarme los hippies desalineados fanáticos de Sui Generis. Hoy me llaman la atención los burguesitos perfumados con sus PS3 que escuchan Rolling Stones, y quien sabe… mañana capaz que me enamoran los metaleros de 65 que se quedaron sordos escuchando Black Sabbath a todo lo que da. A lo que voy es que no siempre queremos ni nos seduce lo mismo. Y esto aplica en todo sentido- En que a Evangelina le pueden gustar muchos los tipos románticos y sensiblones pero que a Andrea no le mueven un pelo. Y en que a Evangelina pueden gustarle los tipos románticos pero que eso no quiere decir que quiere que le dediques una serenata de mariachis a las 3 de la mañana un miércoles. Y tampoco quiere decir que Andrea no espera que de tanto en tanto no le digas que la querés o que la extrañás o le regales un chocolate porque sabés que es una loca fundamentalista del chocolate. De verdad esto no tiene nada de difícil, requiere un poquito de sentido común.

La mayoría de las mujeres que conozco saben exactamente lo quieren cuando se los pregunto, al menos en ese momento. No hidden agendas ni second guesses, sus respuestas son bastante claras y esto no es así porque yo sea mujer sino porque me tomo el trabajo de preguntarles qué quieren.  Así que no estoy convencida de que esta estúpida que dice que no tenemos idea – tenga razón. I have a pretty good idea.  El común denominador a esta pregunta es que queremos su atención (even when we don’t, we do). Una vez que tenemos eso…el resto viene solo.

Esparcir por ahí el rumor que argumenta que las mujeres no saben lo que quieren ha sido una excusa muy conveniente para decidir por nosotras durante mucho tiempo…Así como también resulta muy rentable para muchas caprichosas que andan dando vueltas por ahí volviendo locos a unos pobres diablos que las apañan.

Footnotes:

Me hago cargo de la parte que me toca- más de una vez dije que las mujeres somos complejas (nunca complicadas ni histéricas) pero jamás dije que los hombres tampoco lo fueran.

Bienvenido Enfermito al blog roll….si quieren una crítica diferente y divertida del 7mo arte, este es su blog.

Dejo algo de Leftover Cuties para el final, no tienen nada que ver, pero son geniales.

Vos no me entendés

Parecía una pregunta sencilla. Yet...

La psique femenina es compleja -esto no es novedoso para nadie. El mismísimo Freud murió sin poder responder uno de los interrogantes que todavía hoy atosiga a la humanidad: “¿Qué quiere La Mujer?” Este post ni siquiera va a intentar meterse con esa pregunta; pero sí va a intentar esclarecer algunas cuestiones. La identidad de la mujer se apoya en una serie de representaciones imaginarias y simbólicas. Históricamente, la mujer nunca ha sido Mujer por sí sola. Nuestra identidad siempre se ha definido con otros términos de lo que una debería ser y en ese ser también se incluye lo que una debería querer, desear y sentir.  Últimamente, hasta los publicistas de Kimberly Clark, Unilever y Bayer (AKA: Days, Always y Actron Mujer) nos dicen como deberíamos sentirnos. Alguien tiene que decirles que la corten, really.

“No las entendemos”…Una y otra (y otra) vez escuché esta declaración en boca de algún hombre, refiriéndose a las mujeres en general. “Son complicadas, no sabemos lo que quieren y en definitiva son difíciles de entender”  Ok, we get it. Así que he decidido tomar este reclamo, al menos para entretenerme escribiendo un rato; y voy a empezar a contarles mas o menos lo que pasa de este lado…Cabe aclarar que mis ideas y posturas acerca de lo que una mujer espera , quiere o deja de querer no es bajo ningún concepto la opinión de la mayoría…Flash news boys: Como ustedes, no somos todas iguales – Lamentablemente, porque hay un par a las que quisiera parecerme….O por suerte! Porque hay otras tantas con las que no quisiera ni que me comparen. Pero bueno.

Los hombres – o al menos con los que yo me cruzo- son por naturaleza resolutivos. Si a un hombre, se le cuenta un problema, inmediatamente el señor va a tratar de buscar una solución a lo que tanto te aqueja. Va a enumerar las causas que te llevaron a esta situación, va a señalar que no es necesario tanto drama ni que te angusties y va a proporcionarte una (si no más) alternativas para salir de tu dilema.  Y con eso, va a dar por terminado el tema.

El problema con esta escena es que él se pone la capa de Superman, pensando que está salvándote y una, en realidad,  lo va a bajar de un hondazo con algunas de las siguientes frases: “No me estás prestando atención, No me entendés lo que te estoy diciendo, No me escuchás, etc” 

El quid de la cuestión es que nosotras no estamos buscando que nos solucionen todo lo que les planteamos, a menos que hagamos explícito que queremos su input en el asunto (y por explícito, quiero decir, explícito) Lo único que se espera de uds. en ese tipo de conversación es un indicio de que efectivamente nos están escuchando, que nos compadecen, entienden que la estamos pasando mal y que nos den una señal de más de dos sílabas de que nos están oyendo.- Monosilábicos abstenerse.

No es necesario que nos digan que nuestro problemita es una pavada, que nos hacemos problema por todo, que en nuestro lugar harían tal o cual cosa, o que lo que les estamos planteando, para ustedes, no tiene sentido. Es comprender que lo que les parece una pavada a uds, puede tranquilamente ser una tragedia para una- es categóricamente imposible ponerse en el lugar de otro. Así que el único recurso que les queda es la empatía. A mí me parece una reverenda estupidez que se depriman más de 20 minutos porque pierda Racing…En primer lugar porque suele perder seguido, y en segundo lugar porque a pesar de que entiendo las reglas del fútbol, parece que la vida sigue igual afuera de la cancha. De verdad.

Ojito que no estoy diciendo que nos den la razón como a los locos. Nada de “a las mujeres no hay entenderlas, hay que quererlas” a lo Arjona… Porque el reclamo del “no me entendés” no pone en tela de juicio cuánto nos quieren. Yo en serio entiendo que la solución la buscan para dar fin a mi ¿sufrimiento? pero de verdad, solo quiero que me escuches hablar un ratito…

Posdata:

Hace bastante, un amigo me reveló este dato acerca del impulso masculino de querer arreglarlo todo y de la reacción de la mujer frente a esto. Como siempre, tuvo razón (sigh) Por si se le ocurre leer- gracias a ud. por este post. 🙂

Mientras escribía, me acordé que en la película The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, había un arma que cuando se disparaba a una persona inmediatamente esa persona podía ver las cosas tal y como las vemos desde nuestro punto de vista- Point of View Gun, se llamaba…y de hecho su creación había sido encomendada por la Organización Intergaláctica de Amas de Casa Indignadas, cansadas de terminar cada pelea con sus maridos con las frase “You just don’t get it, do you?” …I want me one of those.

Queridos publicistas de K. Clark, Unilever, etc: No puedo ni empezar a contarles lo  mal que me ponen sus publicidades dedicadas a los problemas femeninos “que solo ustedes entienden” De verdad siento que nos están forreando hace rato. A mí me gustaría una publicidad que en vez de tener a Marcela Kloosterboer en un vestidito, super sonriente diciendo cosas como “tus ovarios no se equivocan, aunque te duela todo y la pases como el orto la vida no es tan terrible y ser mujer es maravilloso” me gustaría menos contención y poesía y que me digan de una vez “Si, la verdad es q eso que te pasa es un garrón y no tiene nada de maravilloso, here’s a tampon and some pain killers” Si en serio solo ustedes nos entienden, el optimismo y la Kloosterboer de verdad no van.