Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa.

the kiss
“The Kiss”, 1897. Edvard Munch

Una a veces tiende a identificarse con la protagonista de la historia…Con la víctima/heroína que cree que merece que el hombre que ama le de bola y la quiera para siempre, porque ¿cómo puede ser tan ciego y no darse cuenta de lo felices que van a ser juntos? Pero no…a veces las ciegas somos nosotras, que pensamos que ser una ilusa y que esperar a que el tipo del que nos habíamos enamorado cambie sus preferencias, es algo que vaya a pasar de este lado de una pantalla de cine. A veces, “el necio que no ve a la persona que tiene en frente”, resultamos ser nosotras mismas.

Ya dije que todavía no entiendo cómo funcionan el amor, ni las relaciones, ni las dietas, pero tengo algunas ideas. Distingo bastante bien ese enamoramiento, que se termina con el final de las canciones cheesy de Maná y de Cristian Castro, de ese otro cuya onda expansiva todavía nos sacude muchos años después. Podría pensarse que es fácil hacer esta distinción, pero no. Cuando tenemos el cerebro inundado de serotonina y dopamina, el discernimiento es lo primero que se pierde, aunque supongo que al discernimiento de todos modos hay que perderlo un poquito para enamorarse.

Las relaciones son la categoría fundamental en la vida de una persona. Y la cultura dominante, sobre todo en las relaciones románticas, se aferra a ese precepto que dice que de dos hay que hacer uno solo y a ese deseo de perderse en el otro, de convertirse en otro. Por ejemplo, es muy común, sobre todo al principio de una relación, mostrar interés en cosas que por sí solas no nos interesan, con el único fin de acercarnos a esa otra persona…( ¿o por qué otra razón creen Uds. que iría a ver una película de robots gigantes que pelean contra pseudo Godzillas alienígenas que invanden la tierra desde otra dimensión, entrando por una fisura en el océano Pacífico?)  

Pero siempre somos dos, y esa es la razón por la cual cuesta tanto que funcione. Esencialmente, cuando se trata de construir una relación, el desafío no tiene que ver con dejar que otra persona entre, sino con que, de alguna forma u otra, nadie posee la libertad para salir de su propia cabeza, de su conciencia o de su deseo, y entrar en otro. Las relaciones son solamente intercambios frágiles, como el lenguaje, cada uno desde su lugar, desde sus posibilidades y desde sus miedos y expectativas.

Siempre me pareció que quienes creen amarse desde el primer día con la convicción de que ese sentimiento les va a durar para siempre, se están engañando…quizá porque yo me enamoro despacito y no lo entiendo, pero sobre todo porque tengo la sensación de que esas promesas y esa obsesión con el otro son como un puente ficticio de papel que se va armando para encontrarse a mitad de camino, pero que se deshace cuando se salpica con quienes somos en realidad, a medida que van desapareciendo esas cosas con las que nos adornamos desde el primer beso, pero que realmente no existen.

Yo construí más de un puente de esos, muchas veces lo construí sola, mientras del otro lado me miraban con cara de “yo estoy muy cómodo acá, vos fijate”. Me costó mucho tiempo deshacerlos, porque resulta que tengo una imaginación muy fértil (me he inventado cada cosa…) Ahora estoy tratando de ver otras posibilidades de intercambios, quizá un poco menos ficticios, sabiendo (o creyendo saber) que del otro lado, tienen las mismas ganas que yo de entusiasmarse, y toda la paciencia para enamorarme despacito, como suele ser conveniente, sin salir a decirme cualquier cosa, y sin creer del todo cualquier cosa que yo diga. 

Soy como los Chalchaleros pero sin la despedida…

Parece que me fui sin decir nada pero siempre vuelvo. Podría mentirles y decir que estuve ocupadísima descansando en la Polinesia Francesa…total en este post puedo decir lo que quiera.

De dietas no entiendo nada, no entiendo la ciencia de cómo las cosas ricas son justamente las perjudiciales. El dulce de leche light es un oxímoron.

Yo no me opongo a ver películas,  sobre todo cuando son en el cine y en buena compañía. Si me quieren invitar a ver una peli, no me voy a rehusar. Y así como yo me río 2 horas 10′ de los robots y los bichos…se han bancado a Doctor Who durante 7 temporadas.

3 comentarios en “Pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa.

  1. Mmsé… la verdad que estuviste floja querida, yo me esperaba una conclusión, así resuelvo un par de temitas, jajaj.
    La canción que dice “pero dos que se quieren se dicen cualquier cosa”, también dice “un corazón no se endurece porque sí”, frases que no dejan de hacerme knock-knock. Porque es cierto, hace falta aflojar y no intelectualizar para poder enamorarse y luego ponerse en guardia y remar para seguir enamorándose despacito… by the way, otro oxímoron. Pero así de complicados somos.
    Saludos de Tecontaretodo.

  2. Jajaja, si hubiese sabido poner una conclusión, habría resuelto varios temitas yo también, y seguramente estaría cobrando por estos post. Jajaja…pero nada que un buen año de terapia y unas cervezas (de esas que nos debemos) no disimulen.
    Es terrible esto de no tener que intelectualizar para enamorarse… Saber aflojar y bajar la guardia, resultó mucho más difícil de lo que pensaba. Pero en eso estamos.

    Saludos, Tecontaréeverything!

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