Capgras

La muerte, hablar en público, y la locura son algunas de las cosas que más temen la mayoría de las personas…Si tuviese que personalizar esa lista, and I will porque este es mi post; tendría que también agregar el ruido que hacen los cascarudos cuando vuelan, que se me rompa el secador de pelo,  los zombies y sí, también los payasos (en especial los que saben mi nombre.)

Pero el miedo a la locura es un temor que comparto…y no hablo del absurdo, de la crueldad o de la capacidad de decir incoherencias a diestra y siniestra para entretener a nuestra amistades; sino más bien la locura de perder la razón, a mí que tanto me gusta tenerla. Hablo de la distorsión en la manera de percibir las cosas.

La ilusión, así como la locura, funciona como un tipo de corto circuito en la percepción y… quizá, la desilusión también. Tiendo a creer que así como una idealización malograda puede hacernos enamorar de la persona equivocada, una desilusión inexacta puede engañarnos de la misma forma.

No es nuevo para nadie que las personas cambian. De a poquito los amigos inseparables y los no tanto, se distancian; los amores para siempre se terminan; y la familia se ofendió, se amigó y se ofendió de nuevo. El tiempo pasa, las cosas cambian; y mi vieja mula ya no es lo que era.

Creo que la desilusión que sufrimos cuando somos traicionados, o cuando no se llenan nuestras expectativas, es parecida al síndrome Capgras.  Las personas siguen pareciéndose (físicamente) a quienes se habían ganado nuestro cariño, dicen ser ellos, se llaman igual, pero no son ellos: “Esteban me enamoró porque era noble, inteligente y dulce conmigo, pero ese  forro despreciable que se acuerda de mí cuando quiere un sandwhich, no es el Esteban del que me enamoré.”

Yo extraño mucho a las personas que alguna vez fueron como eran y ya no son más así. Y aprecio el esfuerzo que hacen los impostores actuales por querer parecerse a ellos, pero no me dejo engañar. Nadie vuelve a ser quien era antes. – Eso no siempre es una mala noticia; hay gente que solía caerme muy pero muy mal, y a quienes son hoy, admiro y respeto mucho.

De a poquito nos volvemos impostores de quienes alguna vez fuimos, hasta sustituirnos por completo. Me gustaría pensar que quien reemplazó a esta chica que se supone que soy ahora, sea mejor de lo que era la original…but that’s just wishful thinking.

Algunos Disclaimers:

¡Volví! Mi ausencia por estos pagos se debió a que no pude despegar la vista y la concentración del estudio. Si me ponía escribir, indefectiblemente terminaba escribiendo acerca de vacas, hortelanos y algún que otro líder de Asia o África. Tuve que hacer una pausa, no fue tan grave. Pero sí pido disculpas por no poder estar acá. Me gusta estar acá, aunque a sea para decir pavadas.

El síndrome Capgras es un poco más dramático que asumir que las personas cambian. Es un desorden neurológico por el cual no reconocemos a las personas y estamos convencidos de que cierta(s) personas son en realidad impostores. Es creepy pero fascinante. Google it. Y sino este señor de acá lo explica.

La lista de cosas que me asustan (que me aterrorizan) es un poco* más larga… pero si se las cuento no termino más. Ah! Y hablar en público no me asusta para nada, por ahí sólo me ponen un poquito nerviosa. But turns out, como muchos ya saben, I like the attention.

3 comentarios en “Capgras

  1. En primer lugar, señorita Girl (me pongo en preceptor, je), si estuvo estudiando, se le perdona. Lo que no se le perdonaría es que mientras está ausente de acá no esté observando a su alrededor para después contar algo interesante como lo que acaba de contar, reflexión muy piola.
    Cambio el rol: Che, Girl, muy piola lo tuyo. Te dejo un abrazo y el deseo de un año que se viene y que te permita cumplir con tus sueños/objetivos. La seguimos…

  2. Por fin llegó!!! Hace mucho que estaba esperando este post, tanto, pero tanto, que creo que se lo comentaste a quien ocupaba mi lugar.
    Yo por suerte maduré muchísimo y ahora ya no le temo a la muerte, sino a quedarme sin internet.
    Por último, si un payaso sabe tu nombre, deberías pensar en tu testamento. Es imposible que no sea tu asesino. Menos mal que ya no estás en edad de ir al circo.
    Thank you Girl, and welcome back!

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