A Very Merry Blog Birthday to Me

Ya que pasaron a saludar, llévense su porción de Chocotorta

Llegaron los terrible twos de blogger…aunque todavía no sé muy bien que implica ese título.  A decir verdad, no pensé que este blogcito fuese a sobrevivir tanto, a pesar de que tiene semanas en las que agoniza porque no paso ni cerca de actualizarlo. De todos modos, últimamente me encuentro haciendo muchas cosas que pensé que nunca iba a hacer.

Tengo que contarles que no soy muy fan de los aniversarios, por lo general, solo llevo la cuenta de fechas irrelevantes. No me parece que los cumpleaños, los aniversarios sean bisagras de nada. Creo que los puntos de inflexión suceden muy a pesar de los calendarios…Por eso debe ser que siempre me acuerdo de esta fecha que no tiene mucho de relevante, aunque dudo que siempre sea la palabra que busco (it’s only been twice…)

En mi primer post aniversario pensé que a esta altura iba a estar un poco más delineada o palpable la forma de este blog. Pero no…sigue teniendo la forma del soliloquio continuo y desordenado que estoy acostumbrada a escuchar casi todo el día.

Estoy muy contenta de poder escribir, y para mí fue una sorpresa muy grande encontrar que hay gente que de hecho lee y disfruta de estos posts. Hay una linda audiencia estable, que a mi desconcierto, aumenta un poquito mes a mes entre viejos y nuevos conocidos.

Creo que la falta de asiduidad para aparecer por acá se debe a que a veces tengo que esperar varias semanas para que una idea decante en post. Trato de no escribir acerca de mi vida cotidiana porque se supone que esto vendría a ser un recreo de mi rutina. Inevitablemente algunas cosas se escapan, como en todo discurso que se filtran cosas que no sabemos que estamos diciendo. (Y sospecho que he dicho cada barbaridad…)

En el camino al girlofsummer85.wordpress.com quedaron muchas ideas que no llegaron a ser posts. Algunas por falta de elaboración, otras porque mejor no profundizarlas y algunas otras porque simplemente me dieron fiaca. El proceso para escribirlas es arrancar por el título…como cuando en la escuela nos daban un tema para una monografía (AKA La Vaca); mi cerebro se encarga de dictarme títulos y el muy turro después se las toma cuando llega el momento de sentarse a elaborar.

A continuación y para cerrar,  les dejo algunos títulos de entradas posibles, de esas que nunca llegué a escribir pero que otros habitantes de la blogósfera están invitados a servirse. Son posts que tal vez llegue a escribir, que probablemente ya escribí; pero que quizá finalmente nunca escriba:

I Could Never Be Your Woman.

A little less conversation (I mean really shut up already)

Hey: Tu Conocido, Te Tiene Ganas.

Carries Bradshaw del Surrealismo.

Nothing Good Happens After 2 am.

Armas de Seducción Masiva.

Mientras más vas conociendo a tu perro…

99 Problems, But a Jerk Ain’t One.

Relátame Con Quien Deambulas.

El 99.9% de mis ganas de seguir escribiendo se la debo a quienes siempre pasan a visitar, quienes irresponsablemente me animan a seguir sentándome frente al teclado a escribir. A ver si nos seguimos leyendo de nuevo el año que viene ‘cause this is shaping up to be pretty odd.

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Capgras

La muerte, hablar en público, y la locura son algunas de las cosas que más temen la mayoría de las personas…Si tuviese que personalizar esa lista, and I will porque este es mi post; tendría que también agregar el ruido que hacen los cascarudos cuando vuelan, que se me rompa el secador de pelo,  los zombies y sí, también los payasos (en especial los que saben mi nombre.)

Pero el miedo a la locura es un temor que comparto…y no hablo del absurdo, de la crueldad o de la capacidad de decir incoherencias a diestra y siniestra para entretener a nuestra amistades; sino más bien la locura de perder la razón, a mí que tanto me gusta tenerla. Hablo de la distorsión en la manera de percibir las cosas.

La ilusión, así como la locura, funciona como un tipo de corto circuito en la percepción y… quizá, la desilusión también. Tiendo a creer que así como una idealización malograda puede hacernos enamorar de la persona equivocada, una desilusión inexacta puede engañarnos de la misma forma.

No es nuevo para nadie que las personas cambian. De a poquito los amigos inseparables y los no tanto, se distancian; los amores para siempre se terminan; y la familia se ofendió, se amigó y se ofendió de nuevo. El tiempo pasa, las cosas cambian; y mi vieja mula ya no es lo que era.

Creo que la desilusión que sufrimos cuando somos traicionados, o cuando no se llenan nuestras expectativas, es parecida al síndrome Capgras.  Las personas siguen pareciéndose (físicamente) a quienes se habían ganado nuestro cariño, dicen ser ellos, se llaman igual, pero no son ellos: “Esteban me enamoró porque era noble, inteligente y dulce conmigo, pero ese  forro despreciable que se acuerda de mí cuando quiere un sandwhich, no es el Esteban del que me enamoré.”

Yo extraño mucho a las personas que alguna vez fueron como eran y ya no son más así. Y aprecio el esfuerzo que hacen los impostores actuales por querer parecerse a ellos, pero no me dejo engañar. Nadie vuelve a ser quien era antes. – Eso no siempre es una mala noticia; hay gente que solía caerme muy pero muy mal, y a quienes son hoy, admiro y respeto mucho.

De a poquito nos volvemos impostores de quienes alguna vez fuimos, hasta sustituirnos por completo. Me gustaría pensar que quien reemplazó a esta chica que se supone que soy ahora, sea mejor de lo que era la original…but that’s just wishful thinking.

Algunos Disclaimers:

¡Volví! Mi ausencia por estos pagos se debió a que no pude despegar la vista y la concentración del estudio. Si me ponía escribir, indefectiblemente terminaba escribiendo acerca de vacas, hortelanos y algún que otro líder de Asia o África. Tuve que hacer una pausa, no fue tan grave. Pero sí pido disculpas por no poder estar acá. Me gusta estar acá, aunque a sea para decir pavadas.

El síndrome Capgras es un poco más dramático que asumir que las personas cambian. Es un desorden neurológico por el cual no reconocemos a las personas y estamos convencidos de que cierta(s) personas son en realidad impostores. Es creepy pero fascinante. Google it. Y sino este señor de acá lo explica.

La lista de cosas que me asustan (que me aterrorizan) es un poco* más larga… pero si se las cuento no termino más. Ah! Y hablar en público no me asusta para nada, por ahí sólo me ponen un poquito nerviosa. But turns out, como muchos ya saben, I like the attention.