Serendipia (o, A Ver Si Nos Relajamos Un Poquito)

Control Freaks, give up ahead.

Me causan mucha gracia las personas que se jactan de ser “obses” o pequeños control freaks. Porque es como jactarse de lo inútil que es tratar de hacer callar un chancho a patadas (que mientras más le pegás, más grita.) Tengo que adelantarles que intentar controlarlo todo no es una virtud y es el camino más corto que conozco a la frustración. Esto se los digo como una obse en rehabilitación, a la que se le fue bastante la mano y ahora raya en la irresponsabilidad.

La naturaleza, el universo, algún Dios, o cómo quieran llamarlo; nos demuestra todos los días que absolutamente todo es caótico, random y que al fin de cuentas en realidad no controlamos ni entendemos nada. No estoy tratando de ser nihilsta (I never am) pero sí me gustaría que un día de estos simplemente nos relajemos un poco. ¿Alguien sabe lo que cuesta relajarse? No logro entender por qué no empleamos más tiempo tratando de relajarnos y de pasarla bien en lugar de volvernos locos y miserables unos a otros. La solución a todos los problemas del mundo debería estar en hacer que la gente disfrute un poco más. Para mí en este momento esta noción está por acá, a 9248 Km de distancia y a muchísimos sueldos que todavía no logro ahorrar pero que seguramente ya gasté.

Creo muchísimo en que lo que dicta nuestra suerte tiene que ver con estar en el momento y lugar indicado ( o no). Y la ciencia respalda esta teoría demostrando que grandes hallazgos de la humanidad fueron resultado de casualidades: La penicilina, el principio de Arquímedes, el electromagnetismo, ¡el dulce de leche y los post-it!, el descubrimiento de América…Y ya que estamos, las casualidades literarias como la de Jonathan Swift que en Los Viajes de Gulliver habla de las 2 lunas de Marte en 1726 y que se descubrieron recién oficialmente en 1877 (Deimos y Phobos.)

Por eso cada vez que el 107 se demora más de la cuenta, cada vez que mis planes no salen como me los había imaginado,  cada vez que life blows up in my face y me arruina el resultado que estaba esperando, respiro profundo (a veces más de una vez), me acomodo la ropa y trato de ver cuál era el chiste de que no me saliera lo que yo quería hacer (a ver si nos reímos todos). A veces, es sorprendente la cantidad de cosas que tienen que pasar para que las cosas pasen.

Y como leí que decía un blogger del que estoy secretamente enamorada: “Saber que se está a un cromosoma de distancia de ser un salame, o un mono, debiera bastar para comenzar a tener fe en la casualidad.”

Some other crazy sh*t

“La palabra serendipia no aparece todavía en el diccionario de la RAE. Viene de la voz inglesa serendipity, pero detrás de ella se descubre una leyenda. Esta cuenta que, en la actual Sri Lanka, existía un reino llamado Serendip, en el que vivían tres príncipes muy peculiares. Estos tenían el don del descubrimiento fortuito, por llegar a encontrar, sin buscarlo, la solución a problemas impensados. Todo esto quedó escrito en un relato anónimo, que posteriormente leyó Sir Horace Walpole, y él fue quien realmente se inventó la palabra serendipia, que hoy se utiliza para denominar este tipo de descubrimientos.”

Lo de los cromosomas no es joda…dos cromosomas más y seríamos papas, chimpancés o tabaco.

Life has a funny way, of sneaking up on you. Life has a funny, funny, way of helping you out.