Amor no correspondido, que le dicen

 

Sin lugar a dudas, el tema de este post no es nuevo para nadie, y es algo de lo que se ha hablado y recontra hablado en casi todos los ámbitos a lo largo de toda la historia. Según un artículo que leí no hace mucho en algún blog loco, el amor no correspondido afecta al 98% de las personas en algún momento de sus vidas. Así que no esperen encontrar información nueva o reveladora en los próximos párrafos. Just a fair warning.

Antes que nada, cabe empezar diciendo que el amor no correspondido, según su definición, es un sentimiento exacerbado y obsesivo de amor romántico, pseudo-sexual de un sujeto hacia otro y que no es recíproco. Chocolate por la noticia,¿no? Pero aclaro por las dudas que alguien aún sea ajeno al concepto.

El amor no correspondido tiene la fama que tiene porque ambas partes la pasan mal. Es terrible para quien lo ejerce, es decir, para el enamorado; por razones obvias: porque el que se enamora quiere sin remedio con una pertinacia y una insistencia espantosa. Pero del otro lado, también hay una persona que la pasa mal, es decir quien rechaza: que siente muchísima culpa y frustración, no necesariamente porque le interesa que uno no sufra, sino porque no quiere sentirse mal.

Si bien el amor no correspondido es el motor de obras increíbles como La Divina Comedia, en la que Dante se pasea por el infierno y el purgatorio por el amor de Beatriz – actualmente el amor no correspondido suele dar lugar a obras menos extraordinarias, asique ya no es un asunto rentable ni para la literatura. El tema es que, como dice un amigo, quedan pocos Dantes. Y con el cine es más o menos la misma historia, o peor, porque en el cine todo suele terminar bien. Entonces la moraleja es que todo el amor incondicional que profesaba el muchacho al final es recompensado. No es muy alentadora esa fórmula, porque demás está decir que eso no pasa.

Es importante entender que el amor no correspondido no tiene nada de poético ni de quijotesco. No sale nada bueno de querer a alguien sin remedio. Uno hace cosas espantosas, se pone en lugares terribles, pierde la cordura, el miedo al rechazo y hasta se siente noble por querer de manera tan altruista a uno que no nos quiere, y que no nos va a querer nunca. Les aviso que la nobleza pasa por otro lado. Además el enamorado pierde toda perspectiva de la realidad y dimensiona todo lo que el otro hace, dice y manifiesta. Uno de los peores efectos secundarios del amor no correspondido es, entre otras cosas, la idealización de quien no se puede tener. Lo que convierte en imposible dirigir la admiración hacia otros sujetos que por ahí si nos quieren, pero que no están a la altura del objeto de nuestro afecto. Y la esperanza de quien no es correspondido no se trata de olvidar a ese que no puede/quiere/tiene ganas de querernos, sino de que, (tal y como sucede en los guiones de cine y televisión) el otro cambie sus preferencias y nos elija. Razonándolo, es una de las expectativas más ridículas que se nos pueden ocurrir. No podemos hacer que alguien nos quiera, en serio – como no me canso de repetir, el amor no es recompensa de nada. Se quiere o no, y punto; y a veces se olvida.

Se habla muy poco de que la otra persona de verdad la pasa mal, y la industria del cine, la literatura y la música pop no les hace justicia. Su indiferencia no es un castigo, no son idiotas que no saben lo que se pierden y no son histéricos que no saben lo que quieren (although tengo que admitir, que sí, hay excepciones a la regla – but that’s thing about exceptions, no son muy frecuentes); su inhabilidad para corresponder no es un capricho. Y no puedo evitar sentirme un poco mal por ellos, que también la pasan mal en esta cuestión porque se los pone en un lugar muy incómodo donde ellos tampoco quieren estar.

Lo más recomendable en estos casos, ante un rechazo, es correr en la dirección opuesta (tan rápido como se pueda) a otra ciudad, otra provincia, otro código postal y a los brazos de otra persona – o de muchas otras personas. Da igual. Y de hacer todo lo posible por no atosigar (se) con esa obsesión que se torna tediosa e insoportable; pero sobre todo de desconfiar de toda esperanza de que perhaps, perhaps perhaps –someday, se corresponda.

Final bullet points:

  •  Tengo una amiga, que vio el negocio enseguida, y quiere empezar un grupo de ayuda de Amores No Correspondidos Anónimos ya que el sentimiento exacerbado y obsesivo de amor romántico funciona bastante parecido a como funciona una adicción. No es mala idea y seguro tendría muchos miembros and we’d have discount on ice-cream and beer.
  •  Nota mental:  Una vez que pasa el mareo propio de ese estado y uno vuelve sobre las cosas que hizo/dijo –se quiere matar.
  • The answer to this dilemma is also margaritas, lots and lots of margaritas.

5 comentarios en “Amor no correspondido, que le dicen

  1. Luminosa como siempre! Su amiga la psicóloga no esta para nada equivocada. Al igual que las adicciones mayores el SEODAR es autodestructivo si bien ni siquiera tiene la decencia de ser crónico. Pasa, pasa generalmente rápido, y llega el “me quiero matarrrr!!!”

    PD: Podría leerte muuuuchas horas..

    1. Ja! ¿Cómo supo que mi amiga era psicóloga?🙂
      No estoy convencida de cuán rápido pasa esta adicción, pero sí el “me quiero matar” finalmente llega, para alivio y satisfacción de todos.

      Gracias por el cumplido ¿será que tendré que escribir más entonces?

  2. No estoy totalmente de acuerdo con que no pueda salir nada bueno de una amor no correspondido. De hecho, creo que no es prudente generalizar nada sobre estos temas. Pero, volviendo a lo anterior y tomándome la licencia de generalizar: el arte, en general, es fruto de medios amores (no quita la mala pasada). Greetings!

    1. Creo que tenés razón, siempre está mal generalizar, por ahora solo juzgo lo que me tocó ver/pasar…Pero es cierto, el amor, y en general el que es one sided, es padre (y a veces hijo) del arte. Supongo que lo que sí quise decir, es que de la insistencia frente al rechazo, al menos, hasta ahora no salió nada bueno.

  3. Nunca, pero nunca nunca nunca fui tan imbécil como cuando me enamoré de quien no me correspondía (y lo más patético es que tenía unos cuantos amores alrededor que gozaban de mi rechazo al mismo tiempo). Una amiga mía siempre decía “cuidado, que del ridículo NO se vuelve!!”… y vaya si hice el ridículo – menos mal que estoy dentro de un 98% de casos, y encima ya prescribió –
    Sostener esperanzas vanas solo trae sufrimiento, oscuridad, negación a conocer algo nuevo, con el tiempo trae rencor, amargura y en algunos casos, hemorroides.
    Qué placer leer este post, niña…

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