Sitting, Wishing, (not) Waiting

Ante la duda, me siento y me pongo cómoda.

A veces la vida se trata de hacer de cuenta que hay ciertas cosas que no estamos esperando que pasen. Es algo que pongo en práctica siempre que quiero que el agua hierva más rápido o que el ascensor se apure en llegar o mientras espero el 107. Hay que hacer de cuenta que no estamos esperando nada. De alguna manera, la anticipación hace que el tiempo pase más lentamente y que las cosas tarden en llegar.  El problema con eso, es que me sale miserablemente mal. Trato de convencerme de que hay algo que no estoy esperando, cuando en realidad casi no puedo pensar en otra cosa. Es terrible que ni yo me crea mis propias mentiras.

La verdadera tragedia surge cuando a veces hacemos de cuenta que no estamos esperando que pase algo que queremos que pase, que en realidad verdaderamente no va a pasar (…¿se entendió algo?) Va de nuevo: Es como cuando nos hacemos las difíciles con esperanzas que no tienen la más mínima chance de cumplirse; problemática que se agrava cuando la vida nos tira un osooooo y parece que sí! que finalmente sí! ….Y no, not even close. Life’s kind of a little bitch.

Un amigo de este blog sostiene que la esperanza en muchos casos suele ser un castigo, y que el hecho de que sea lo último que perdemos no es ninguna bendición. Supongo que la obstinación es de las cualidades más enojosas de la condición humana, así como también lo difícil que resulta abandonar ciertas ideas. Es probable que esa sea la base de nuestra evolución – la obstinación y que de alguna forma insistir e insistir e insistir e insistir haga que avancemos aunque no necesariamente sea hacia adelante.

A veces las expectativas están bien al alcance de la realidad: Eventualmente el 107 llega, el ascensor no tiene más opción que ir y venir de la PB al 3er piso y sí o sí el agua hierve a los 100 ℃. Sin embargo, las esperanzas siempre están puestas en cosas que sabemos que son unlikely to happen, quizás por eso las esperamos.

Actualmente mis expectativas se parecen muchísimo a hacer de cuenta que no estoy esperando que me cambien el guión de una película que me sé de memoria. Es como si mirara esta escena una y otra vez esperando que ella se baje de la camioneta, sabiendo que no se va a bajar: Y me pongo ansiosa cuando agarra la manija de la puerta…la gira un poquito…respira profundo… Y!… Nada – obvio que no se baja. La película termina igual.

Yo sé que es momento de que acepte las propuestas de otros directores y definitivamente de otros actores…porque no debe ser sano insistir con el mismo guión 4 años seguidos, sobre todo sabiendo a ciencia cierta que nunca va a terminar como espero. El temita es que fucked up y todo, como cree que está, Clint Eastwood me puede.

Una se tropieza tantas veces con la misma piedra a propósito que termina por confundir la estupidez con paciencia. Quizás lo bueno de saberme un libreto de memoria es que no hay sorpresas, y que en caso de que un día quiera ver una muy buena película, sé que esta no me va a defraudar aunque el final me ponga chinchuda y trompita…Después se me pasa y la quiero ver de nuevo.

Decididamente esto de hacer de cuenta que no pero sí es una pésima estrategia. Me funcionaba muy bien cuando era chica, y es una técnica infalible para banalidades que irremediablemente terminan por concretarse -Pero hasta ahí llega su efectividad.

Igual no me quejo. Después de todo, no estoy esperando nada.

Bottomline(s):

La naturaleza humana de insistir, insistir, insistir e insistir me hizo acordar a esto. Nos cuesta más aprender la valiosa lección.

Una técnica cuasi infalible y científicamente comprobada para cuando estamos esperando el bondi y queremos que llegue más rápido es prenderse un pucho…En serio no falla nunca. Lástima que no fumo.

No es que estoy esperando que Meryl Streep se baje de la camioneta a jugarsela de una a ser felices para siempre con Clint porque esa sería otra película. Pero sí estaría buenísimo que aunque sea baje la ventanilla y le alcance un paraguas o se baje a tomar un café y charlar un rato. Really, that’s it.

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Pobre Chica Cosmo… (via tecontaretodo)

Yo estoy con “writer’s block” así que me pareció una excelente oportunidad para que se distraigan de las sandeces que escribo yo y lean este post; que es genial – y que sin duda los va a divertir!

Pobre Chica Cosmo... Lucrecia me va a volver loco. Desde que lee la Cosmopolitan no la entiendo. Antes los domingos nos tomábamos unos mates tranquilos mirando la tele, y ahora de repente me manotea el escroto y me lo deja a la miseria. O se pasa media hora por reloj lamiéndome una tetilla haciendo la vertical, cuando cinco minutos antes la estaba ayudando a separar la ropa blanca de la de color. Modestamente, yo soy un tipo simple, abierto, la dejo que haga lo que q … Read More

via tecontaretodo

Amor no correspondido, que le dicen

 

Sin lugar a dudas, el tema de este post no es nuevo para nadie, y es algo de lo que se ha hablado y recontra hablado en casi todos los ámbitos a lo largo de toda la historia. Según un artículo que leí no hace mucho en algún blog loco, el amor no correspondido afecta al 98% de las personas en algún momento de sus vidas. Así que no esperen encontrar información nueva o reveladora en los próximos párrafos. Just a fair warning.

Antes que nada, cabe empezar diciendo que el amor no correspondido, según su definición, es un sentimiento exacerbado y obsesivo de amor romántico, pseudo-sexual de un sujeto hacia otro y que no es recíproco. Chocolate por la noticia,¿no? Pero aclaro por las dudas que alguien aún sea ajeno al concepto.

El amor no correspondido tiene la fama que tiene porque ambas partes la pasan mal. Es terrible para quien lo ejerce, es decir, para el enamorado; por razones obvias: porque el que se enamora quiere sin remedio con una pertinacia y una insistencia espantosa. Pero del otro lado, también hay una persona que la pasa mal, es decir quien rechaza: que siente muchísima culpa y frustración, no necesariamente porque le interesa que uno no sufra, sino porque no quiere sentirse mal.

Si bien el amor no correspondido es el motor de obras increíbles como La Divina Comedia, en la que Dante se pasea por el infierno y el purgatorio por el amor de Beatriz – actualmente el amor no correspondido suele dar lugar a obras menos extraordinarias, asique ya no es un asunto rentable ni para la literatura. El tema es que, como dice un amigo, quedan pocos Dantes. Y con el cine es más o menos la misma historia, o peor, porque en el cine todo suele terminar bien. Entonces la moraleja es que todo el amor incondicional que profesaba el muchacho al final es recompensado. No es muy alentadora esa fórmula, porque demás está decir que eso no pasa.

Es importante entender que el amor no correspondido no tiene nada de poético ni de quijotesco. No sale nada bueno de querer a alguien sin remedio. Uno hace cosas espantosas, se pone en lugares terribles, pierde la cordura, el miedo al rechazo y hasta se siente noble por querer de manera tan altruista a uno que no nos quiere, y que no nos va a querer nunca. Les aviso que la nobleza pasa por otro lado. Además el enamorado pierde toda perspectiva de la realidad y dimensiona todo lo que el otro hace, dice y manifiesta. Uno de los peores efectos secundarios del amor no correspondido es, entre otras cosas, la idealización de quien no se puede tener. Lo que convierte en imposible dirigir la admiración hacia otros sujetos que por ahí si nos quieren, pero que no están a la altura del objeto de nuestro afecto. Y la esperanza de quien no es correspondido no se trata de olvidar a ese que no puede/quiere/tiene ganas de querernos, sino de que, (tal y como sucede en los guiones de cine y televisión) el otro cambie sus preferencias y nos elija. Razonándolo, es una de las expectativas más ridículas que se nos pueden ocurrir. No podemos hacer que alguien nos quiera, en serio – como no me canso de repetir, el amor no es recompensa de nada. Se quiere o no, y punto; y a veces se olvida.

Se habla muy poco de que la otra persona de verdad la pasa mal, y la industria del cine, la literatura y la música pop no les hace justicia. Su indiferencia no es un castigo, no son idiotas que no saben lo que se pierden y no son histéricos que no saben lo que quieren (although tengo que admitir, que sí, hay excepciones a la regla – but that’s thing about exceptions, no son muy frecuentes); su inhabilidad para corresponder no es un capricho. Y no puedo evitar sentirme un poco mal por ellos, que también la pasan mal en esta cuestión porque se los pone en un lugar muy incómodo donde ellos tampoco quieren estar.

Lo más recomendable en estos casos, ante un rechazo, es correr en la dirección opuesta (tan rápido como se pueda) a otra ciudad, otra provincia, otro código postal y a los brazos de otra persona – o de muchas otras personas. Da igual. Y de hacer todo lo posible por no atosigar (se) con esa obsesión que se torna tediosa e insoportable; pero sobre todo de desconfiar de toda esperanza de que perhaps, perhaps perhaps –someday, se corresponda.

Final bullet points:

  •  Tengo una amiga, que vio el negocio enseguida, y quiere empezar un grupo de ayuda de Amores No Correspondidos Anónimos ya que el sentimiento exacerbado y obsesivo de amor romántico funciona bastante parecido a como funciona una adicción. No es mala idea y seguro tendría muchos miembros and we’d have discount on ice-cream and beer.
  •  Nota mental:  Una vez que pasa el mareo propio de ese estado y uno vuelve sobre las cosas que hizo/dijo –se quiere matar.
  • The answer to this dilemma is also margaritas, lots and lots of margaritas.