World Peace, right


Este mes, por cuestiones académicas, me tocó informarme muchísimo en cuestiones de política internacional, conflictos bélicos, disputas diplomáticas, peleas, escándalos, ofensas y otro montón de cosas que como humanidad venimos arrastrando desde que existimos. Terminé con un dolor de cabeza impresionante (que todavía me dura) y lo poco que saqué en limpio es que seguramente me voy a morir antes de ver que las bellas Miss Universo vean su deseo cumplido de Paz Mundial.

Estamos lejos (lejísimos) de tolerar la diferencia, el error o la ignorancia en el otro: y esa intolerancia se exacerba cuando quien la ejerce, (cree que) tiene algo de poder sobre ese otro. Si bien podemos argumentar que esta es una condición de la naturaleza humana, me parece un argumento muy simplista y condescendiente. Yo sé que es bastante ingenuo de estas muchachas esperar que la humanidad un día se despierte y se ponga de acuerdo y que en lugar de lanzarse misiles balísticos intercontinentales, los pueblos se lancen margaritas – pero al mismo tiempo no me parece que esté mal que a alguien le parezca que podemos/debemos construir un mundo mejor.

Quiero creer que después de todo lo que leí, al menos puedo discernir la utopía de toda esta cuestión,  primero porque las margaritas son significativamente menos rentables que los ICBMs; y segundo porque no podemos dejar de atacarnos con violencia cuando nos separan cosas ridículas como -por ejemplo – las rivalidades deportivas, so ni hablar cuando lo que nos separa son intereses o diferencias ideológicas más complejas.  Entonces con un suspiro profundo, me resigno como seguramente others have done before me a que el mundo va a tener que esperar muchísimo tiempo más para verse en paz.

Este post no tiene nada de revelador, hace mucho que se viene diciendo más o menos lo mismo. Pero sí tengo que decirles que me asustó y me deprimió saber que, además de perderme la invención del teletransportador que Homero utiliza para sacar una cerveza de la heladera desde el living; también voy a perderme la paz mundial. Vengo sumando una lista larga de cosas que ya no voy a llegar a ver. Turns out, life is too short.

Supongo que tendré que conformarme con hitos menos trascendentales pero no por eso menos importantes como el cambio de milenio, Internet,  y ver a River jugar en la B.

Quiero aclarar que:

  • Las margaritas que deberían lanzarse unos a otros, sin duda, son las que vienen en jarra, son las mejores. Eso quizá hasta solucionaría varias disputas. I often find the answer to many questions is: “Margaritas…lots and lots of margaritas”.
  • Descubrí que en esto de política internacional hay muchos países amigos, pero no hay países amantes. Así nunca vamos a empezar a hacer el amor y no la guerra…
  • Por suerte, existen muchas personas en el mundo con más que buenas intenciones y deseos de paz mundial que efectivamente contribuyen a hacer de este, un mundo mejor. A ellos hats off!

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