Al final la vida sigue igual

Con el tiempo me voy dando cuenta que si espero lo suficiente me convierto en mi propia refutadora, sin necesidad de enemigos, suegras o personas criticonas. Hace 6 meses me dije que iba a ser un balance cerca de mitad de año, para ver mas o menos como venía la mano, de todo lo que tácitamente me propuse en enero. La verdad es que no estoy ni cerca de cumplirme, y es una angustia absolutamente frustrante…y probablemente innecesaria.

Es irónica la manera en la que hacemos planes, trazamos metas y esquematizamos la forma en la que vamos a vivir, inclusive desde muy chicos, porque nunca tenemos en cuenta que nosotros mismos vamos a cambiar, y que nos vamos a ver haciendo cosas impensadas, o en lugares donde juramos no ir nunca.  Sin contar que el azar -si existe- es caprichoso, y tiene la proverbial facilidad  de hacer caso omiso a nuestras resoluciones. A veces esto es una sorpresa grata…otras veces no.

No creo que la solución a la desilusión sea dejar de hacer planes…sino hacernos a la idea de que, a veces, no vamos a salirnos con la nuestra y que el universo no se va a cansar de demostrarnos que la realidad no responde a un plan. Probablemente sea todo random y caótico; pero de alguna manera la vida continúa – por más que no tenga sentido – y las cosas poquito a poco encuentran su lugar aunque no siempre ese lugar sea el que teníamos pensando.

De a poco llego a la conclusión de que no es posible un botón de reset. Es probable que siempre nos sintamos un poco incómodos y tristes por lo que pudo ser y no fue, por los coulda-woulda-shoulda. Pero (y digo esto temiendo caer en un lugar común que no me gusta) si la vida pasa mientras estamos ocupados haciendo planes, lo mejor a lo que podemos aspirar es a llegar donde sea que lleguemos with the right regrets. Al final, de acuerdo a lo planeado o no, la vida sigue igual y con algo de suerte, si esperamos lo suficiente (y ojo que a veces es necesario esperar bastante) las cosas no se ven tan terribles y se puede seguir…a donde sea que haya que ir.

Algunas Posdatas…

  • Cambio de look! Lo voy a probar a ver si funciona...me gustó poder agregar el blogroll..y a 1 día de mi cumple creo que combina con los otros cambios que hice en estos días.
  • El balance no dio tan negativo…estoy bastante contenta con lo que los últimos 6 meses hicieron conmigo. Tengo buenas expectativas para el resto del año. En Diciembre les cuento, seguro van a pasarme cosas insospechadas.

Era mejor idea ir a ver Iron Man 2

Cuando era chica, en ninguna de mis fantasías, me veía a mi misma invitando a un hombre a salir, o yendo a buscarlo o haciendo el papel de cazadora, puedo afirmar con total seguridad que nunca me lo imaginé así. Sin embargo la vida me ha puesto en todos esos lugares, y me he visto – como muchas mujeres de mi generación- sentadita -esperando que aparezca un Romeo un poco más moderno aunque sea en taxi a invitarme a dar una vuelta manzana.

Este finde que pasó fui con mis amigas a ver “Cartas a Julieta” una película que sin duda figurará en los anales de la historia de los chick flicks. Es una linda peli, muy tierna y algo inocentona que no le hace ninguna justicia a Gael García Bernal…(puedo nombrar algunas otras que no le hacen ninguna justicia, pero ese sería otro post). Entre varias otras cosas, la película trata sobre una señora de unos 6o y largos se juega por un viejo amor y vuelve a Italia a buscarlo después de 50 años. Hay toda una seguidilla de gestos románticos, de mariposas en la panza y de esa incertidumbre que hace que te duermas con una sonrisa. Pasado el escepticismo, 1 bolsa de pochoclos y un ataque de risa de mi amiga; tanto amor y romance me hizo pensar que hace mucho que no siento algo así.

De chica, tuve la suerte de tener varios hombrecitos que hicieron cosas muy locas por conquistarme y por demostrar su interés y su afecto: Uno viajó 800 kms para verme tan solo 4 horas, otro me escribió cartas hasta 3 veces por mes -si cartas con sobre y estampillas- durante 4 años, otro en vez de escuchar a su cantante favorito (Marilyn Manson) escuchaba Luis Miguel para que yo me acercara a él y otro más se tomó el trabajo de hacerme llegar orquídeas blancas para mi cumpleaños a pesar de estar en otro continente… No puedo decir que no ha habido romance en mi vida, pero me parece que agoté la cuota con todos esos gestos porque ahora, no logro ni que me escriban un e-mail cada tanto. Entonces, tratando de facilitar los trámites me juego yo solita viajando, escribiendo y escuchando Marilyn Manson.

Las mujeres no estamos contentas con esto. Nos sentimos vulnerables en esta situación de tener que hacer todos los esfuerzos solas, porque esa escena no encaja con el ideal con el que crecimos ni con la idea que tenemos del romance (ojo que estoy diciendo romance, ni siquiera empecé con el amor). No pretendemos que nos manden orquídeas todos los días pero estaría bueno poder sentirnos apreciadas y que valemos el esfuerzo. No sé si estoy lista para conformarme por menos de eso, y creo que ninguna persona debería conformarse por menos que eso.

Como mi fuente de sensatez masculina me dijo: You might stop thinking about love, but then you think of love again. La verdad es que no sé si fue la peli, si (por fin!) se me agotó la paciencia o si fue un sugar rush a causa del  pochoclo pero  no creo que pueda o quiera renunciar a la idea de que alguien finalmente se juege por mi y me haga sentir todas esas cosas de nuevo.  Creo que se me terminó el letargo anti-romance con el que venía tan cómoda pero un poco desilusionada…Que lo tiró…por qué no vimos Iron Man? Ahí sí hubiese sido “Win-Win”

¿A qué estamos jugando?

Estamos todos bastante metidos en estos juegos que tanto nos molestan, pero que a la vez nos estimulan a relacionarnos con otros. Estoy hablando de todas esas pequeñas y grandes cosas que, por ejemplo, las mujeres hacemos para llamar la atención y que los hombres hacen para conquistarnos (o deberían).

Dolina dijo que el hombre hace todo lo que hace con el único fin de enamorar mujeres. A todo esto, las mujeres hacemos de todo para que nos enamoren (al punto de arrancarnos pelos de todos los rincones de nuestro cuerpo, pasar hambre en dietas ridículas y gastar fortunas en cremas cuasi milagrosas, entre otras cosas) Ahora yo pienso, si los dos queremos lo mismo: ¿Por qué hacemos tanto circo en el medio? ¿Cual es la necesidad imperiosa de hacer todo tan complicado? It should be simple, like a retro pop song: I want you to want me. End of story.

  1. Te gusta un hombre- pero no se lo podés hacer saber, porque va a pensar que estás regalada y que te puede tener cuando quiera, sin contar que si se lo decís inmediatamente va a perder el interés en vos.
  2. Tenés ganas de verlo – pero no lo podés llamar porque a) te vas a mostrar demasiado interesada (and God forbid!) b) no te va a contestar y no hay nada que te moleste tanto como que él no conteste- cosa que es súper factible si sos la más estúpida, ignoraste el primer punto -o te salió mal, y ya sabe que te gusta…c) te va a contestar 5 horas después, borracho y de madrugada, finalmente no se van a ver y nadie quiere ese final.
  3. Lo conociste, te encantó, te gustaría verlo de nuevo – pero no se te ocurra llamarlo!! Sentate al lado del teléfono y miralo con indiferencia que en cualquier momento suena.

La literatura de autoayuda, las revistas como la cosmogolitan y hasta el cine, se nutren de estos jueguitos que alguien en algún lugar de la historia empezó y que tuvo un efecto bola de nieve que nadie ha podido parar. No hay chick flick que no tenga algo de esto: He’s just not that into you, The Ugly Truth, How to lose a guy in 10 days, Hitch…por mencionar unos poquitos. Sin embargo, y muy a pesar de mi queja, creo que son esta clase de juegos lo que finalmente nos terminan enamorando…los sí pero no. Es como una herramienta que tenemos en común para tratar de entendernos, porque la mayoría de las veces, no sabemos por dónde empezar a relacionarnos cuando tenemos al otro enfrente, y ni hablar si ese otro nos gusta. Aun así, ultimately y mas allá de la indiferencia todos sabemos que todos estamos mintiendo, en algún momento u otro.

Eventualmente cansa tanto protocolo. Y respecto al temita del premio, creo que estamos bastante confundidos respecto a qué ganamos y qué perdemos, porque no todos queremos lo mismo. Algunas querrán el casamiento y los hijitos, otros un compañero de aventuras, alguien que nos consuele y nos acompañe, otros quizá no lo sepan y lo vayan averiguando a medida que avanzan en el juego.

A esta altura de mi vida (que tampoco es tan larga todavía) me he cruzado con un número decente de jugadores, algunos no jugaron muy limpio a otros les hice trampa yo. La verdad es que me estoy empezando a cansar un poquito de tanta vuelta al divino botón. Ya no quiero jugar más, quiero pasar esta etapa, decirnos las cosas sin escondernos detrás de cortinas de humo, de silencios fingidos, de palabras elegidas con dobles intenciones, de hidden agendas, de echarnos la culpa unos a otros y finalmente hagamos lo que queremos hacer y digamos lo que queremos decir…y podamos empezar a disfrutarnos un poquito más.

Son innumerables las estrategias, las maniobras y trucos…que se suponen nos traen un premio. Todavía no tengo muy en claro cual, pero si todos juegan debe estar bueno. Yo no me acuerdo ni de cuando empecé a jugar o cómo, porque hasta ahora solo vengo aprendiendo a los golpes y la verdad es que ya me cansé ¡y pido gancho!

Importante:

En algún post próximo pienso cambiarle el look and feel al blog…todavía no sé por cual, pero no se sorprendan si entran y encuentran todo dado vuelta.

Me doy cuenta de que escribo mucha palabrita y frase suelta en inglés, no sé si pueda/quiera cambiarlo, pero de ser necesario hago el esfuerzo de escribir en un solo idioma.

En pos de mi campaña anti-games les dejo I’ve got a crush on you, con el clip de la peli Definitely, Maybe para ilustrar el post.