A little more conversation, and a little more action please.

Tuve que esperar varios días para lograr sentarme a escribir. No porque no tuviera ganas, ni porque no tuviese nada para decir…pero a veces es necesario dejar que las cosas que queremos poder decir decanten en frío…y no cuando estamos enojados o confundidos. Soy muy mala para hablar cuando es necesario y para callarme la boca cuando es mejor no decir nada. Es un defecto terrible que me juega en contra y un error que todavía no puedo aprender a superar. Por suerte cuento con este espacio, y con lectores de incógnito que (ahora) sé que me leen y prestan más atención de la que yo creo.

Hoy estuve releyendo mis propios post, a veces está bueno darse cuenta de la cantidad de pavadas que una es capaz de decir cuando no puede decir una sola cosa sensata. Ojo, no me quiero contradecir, estoy muy convencida de lo que escribo. Esto de escribir cada tanto me mantiene muy alerta a cuanta idea se me cruza, me obliga a hacer más autoanálisis del recomendado y a intentar reflexionar (no siempre con éxito) sobre cosas que normalmente dejaría pasar o que realmente debería dejar pasar.

Una de mis quejas más habituales, trata sobre los defectos del otro y su incapacidad para ponerse los pantalones largos y tomar responsabilidad en una situación donde existen un sinnúmero de excusas para no admitir lo que probablemente es difícil de admitir. Regretably, ese también es mi defecto. A mí también me cuesta hacerme cargo de mi y de lo que me puede llegar a pasar conmigo y con otros, y es bastante difícil darse cuenta que una también puede ser jodida. Soy muy buena para recordarles a todos las reglas del juego y ponerlos en evidencia cuando están en falta, pero cuando me toca jugar mis cartas, no suelo hacerlo muy bien. Los miedos, las dudas, la incertidumbre y la indecisión son problemas reales  y lo entiendo porque a mí también me pasan. Por eso no tiene sentido que me enoje tanto cuando por ej.- una noche después de mucha conversación me dicen que soy especial y que se me extraña cuando no estoy  pero al otro día no son capaces de aparecer. You see? I just did again, porque en ningún momento se me ocurrió abrir la boca para contestar y decir siquiera, a mí también me pasa eso, y también te extraño.

Todavía me sorprende mi capacidad para hacer lo simple complicado. Es un don inherente al género, porque es común a la mayoría de las mujeres que conozco (a decir verdad no conozco una sola mujer que viva las cosas de manera sencilla.) La otra noche miraba Sex & The City y veía como la protagonista hacía tooodo un circo porque su novio no quiso firmar una tarjetita de un regalo de casamiento para una pareja que él no conocía. Ella a partir de eso, concluía que él no estaba listo para comprometerse con ella y que no la quería. Seriously?? A veces entiendo porqué los hombres piensan que estamos todas locas, cuando de las cosas más chiquitas hacemos grandes interpretaciones. Mis compañeros de trabajo, quienes en su mayoría resultan ser sociólogos y psicólogos, me aseguran que el hombre es genuinamente básico. Ellos no hacen y dicen las cosas esperando que una lea entre líneas e interpretemos lo que ellos nos quieren significar (je). Los hombres realmente dicen lo que dicen porque lo piensan así. Tengo serios conflictos con este tema porque a veces me parece que esto no es tan así y se contradicen…como cuando te dicen que sos especial y que no hay otra mina con la que pueda conversar como lo hace con vos…pero tu ringtone en su celu para cuando lo llamas es una vocecita q dice “bitch alert, don’t answer the phone.” No solo somos nosotras las loquitas, no?

Anyway, para no cambiar de tema y poder decir lo que me queda en el tintero: Yo también soy muy jodida. Trato de seguir la filosofía de “no le pidas al otro lo que no te puede dar y de disfrutar lo que sí se puede” pero la verdad es que cuando lo que el otro me da no me alcanza, lo hago sentir mal por no poder decidirse más rápido y no me corro de ese lugar pero tampoco le digo nada. Y yo también pongo obstáculos (o kilómetros) en el medio, so la falta de decisión del otro no hace a todo el problema. Finalmente pienso que una termina enredándose al divino botón, porque en definitiva con tanto tira y afloje solo se desgasta lo bueno que puede llegar a tener esto que pasa en el medio, que a mi criterio suele ser muy bueno, que no pasa muy seguido y que, sin duda, vale la pena.

No tengo muchas pretensiones románticas de momento; con un poquito de coherencia entre el dicho y el hecho me contento, pero aspiro a tomarme las cosas tranqui y con toda la calma necesaria, no hay apuro. Por mi parte prometo tratar de ser menos complicada y de decir yo también qué me pasa y no dejarlo todo librado a la telepatía. I’ll try and give a little more conversation in exchange for a little more action, please.

Some other stuff:

Este finde que pasó alguien me dijo que yo vengo a ser la Carrie Bradshaw del surrealismo…y todavía no sé si tomar eso como un insulto o un cumplido, porque no me parezco ni un poquito a ella.

Este domingo termina Lost 😦

A otra cosa mariposa

¿Cuándo sienten que enough is enough? ¿Cuando llegan, o cómo llegan a ese punto de inflexión donde dicen “Bueno, hasta acá llegó mi amor”? Para ser una mujer a quien la paciencia se le colma muy rápido con pavadas, tiendo a ser muy tolerante con cosas a las que definitivamente debería decir basta a la primer instancia de “no me gustó”.  No es mi caso en un porcentaje mayor al deseado.

La otra noche, mientras una amiga contaba su vigésima cuarta reincidencia con un caballero que hace rato que no puede decidir- o no sabe el pobre- que quiere de ella…me daba cuenta de cuan amplio es el umbral que separa el “es la última vez que lo hago” del “hasta acá llegué”. Es realmente un exceso de paciencia…o una falta de cordura?

Me remito al caso de las protagonistas de lugares comunes poco codiciados y poco felices:

  • La Otra. Su vida es el Cuento de la Buena Pipa, ella sabe exactamente cómo va a terminar, pero pide que se lo cuenten otra vez. Sabe que su hombre nunca va a dejar a su pareja, sabe que siempre va a estar en segundo lugar, y sabe dedica su vida a una persona que no va a elegir quedarse con ella. Pero lo hace igual; por tonta? por ilusa? porque ama too much y no puede quererse ella primero?
  • La Booty Call. Su vida amorosa transcurre de madrugada, por lo general los fines de semana y pasadas las 12am y se da gracias a los efectos del alcohol que privan a los hombres de distinguir una mujer de otra. Son las toooontas que atienden el teléfono a esa hora con la ilusiiisima esperanza de que el idiota en cuestión al otro día la registre y se refugian (o las refugian) bajo el dicho “Los niños y los borrachos no mienten y si me dice que me quiere a las 4am es porque no se anima de repetirlo a las 2 de la tarde”  En mi humilde opinión  en vez de atenderle el teléfono a él deberían tener a mano el de un psicoanalista de turno que cobre barato. Ahora….si la booty call en cuestión es consciente de que ese es su rol y es un “mutuo acuerdo” brindo por ella.
  • La ex-reincidente. No puede terminar de terminar la relación. No se sabe si por dilación, si porque todavía está enamorada o porque le da mucha fiaca (¿o miedo?) buscarse uno nuevo. Entonces de una manera u otra siempre le quedan asuntos pendientes, cuando el único asunto sin resolver es por qué no puede dejar de hablarle o de meterse en su cama.
  • La mejor amiga. Si bien es un terreno pantanoso y en el que ellos son los adelantados, hay de estos casos. Suelen darse cuando un hombre y una mujer se conocen…y pasan mucho tiempo histeriqueando y nunca concretando nada. Entonces llega un punto en el que ya no va a pasar  más nada, por pereza, porque ya “no da”, porque en el proceso uno de los dos terminó con otra persona o simplemente porque ya no te ve con esos ojos. El objeto del afecto de La Mejor Amiga tiene cero filtro para contarte sobre las minitas con las que sale, para vomitarte al lado o para llamarte a las 3am porque se quedó sin plata para el taxi.

No es fácil renunciar a estas historias de nunca acabar (a veces en sentido tan literal), porque no hay un estipulado de veces que nos damos contra la pared hasta que aprendemos que algo no nos gusta o no nos hace bien.  Es muy fácil juzgar estos clichés desde afuera pero es muy difícil salir de ellos. Es un largo camino al punto de inflexión, porque no importa la cantidad de veces que trates de convencerte con hechos obvios, fundamentos lógicos y razonamientos empíricamente comprobables…siempre se choca con la misma pared una y otra vez hasta q se agota la cuota de golpes, sobreviene el desencanto y una es capaz de mirar para otro lado y decir ¡A Otra Cosa Mariposa!.

Según la tradición filosófica la paciencia es la constancia valerosa que se opone al mal, y a pesar de lo que sufra, el hombre no se deja dominar por él. Yo creo que en el momento en que renunciamos a que una persona nos dé su atención (y no así su cariño) pero a condición de, ya nos estamos dejando vencer.

Otras cosas que no tienen nada que ver con el post:

Para los amigos Losties les dejo el blog de este tal John, que escribe muy bien y desde la perspectiva de alguien que arrancó a ver Lost desde la 6ta temporada y no entiende nada. Es genial (está en English though) NEVER SEEN LOST