La Susanita y La Superada

Hace poquitos días, mientras trataba de ignorar el calor agobiante del subte, escuchaba como 2 chicas se quejaban de que los hombres no son como los de antes. La verdad es que no me costó tratar de entender la lógica de semejante sentencia en su queja ya que de ninguna manera, tampoco las mujeres somos como las de antes… y no hace falta irnos tan atrás para ver esta realidad.  Una de las chicas hablaba como si fuese una fatalidad terrible, llegar a los 35 y no haberse casado aún, pero la otra le decía que en todo caso, fatalidad mayor habría sido casarse a los 25, no haberse recibido nunca y haberse divorciado a los 29.

Yo vengo de una generación de mujeres, todavía criadas en el ideal del matrimonio, del príncipe azul, de que existe el hombre perfecto, del casamiento como un logro que sirve para medir el éxito amoroso de una mujer (no así de un hombre) y de la absoluta estigmatización de la soltería. Todo esto viene acompañado de los distintivos de la liberación femenina: hacer una carrera (terminarla y vivir de ella), ser independiente, ambiciosa y exitosa, etc.. y eso de que no necesitamos de un hombre para ser felices…

Estas dos chicas, me parecieron la ilustración acertada de dos mujeres que desde fines del siglo pasado, luchan por convertirse en una sola: La Susanita y La Superada.

No es fácil ser una sola de estas mujeres porque las dos separadas están mal vistas, es como si tuviésemos que lograr un balance perfecto entre estar programadas para el matrimonio, y los hijitos, y la vida conyugal y además ser mujeres autosuficientes, trabajadoras, económicamente independientes, innovadoras, etc. Créanme, no es fácil.

La mujer, a lo largo de la historia, se ha definido siempre respecto a un modelo a seguir: como hijas, hermanas, madres, esposas, etc. Así es que tenemos la difícil tarea de definir nuestra propia identidad y desde nuestros propios criterios. Es un fenómeno, que quizá por mi corta edad o porque mi razón no lo distingue, no veo que suceda con los hombres. Si un hombre tiene como ultimate ambition casarse y tener hijitos, nadie lo mira con cara de pobre Susanita desesperada. Y si ese mismo hombre quiere volverse un soltero empedernido, viviendo solo por y para su carrera y saltar de relación en relación. Nadie le va a decir que es un solterón, o un histérico, o … (What’s the boy word for slut?).

A decir verdad, no me gusta ninguno de los dos extremos, pero creo que las opciones son muy limitadas y que combinarlas no es tarea sencilla. Si no somos Susanitas, y no somos Superadas…¿qué más podemos ser?

Pensándolo mucho, y desde la mirada de quien escribe, no me parece una fatalidad cumplir 35 y no haberse casado, o haberse casado y divorciado joven. Son elecciones: una apuesta a no conformarse por menos de lo que soñamos (sin garantías de que exista) o no dejarse llevar por el que no nos convence pero como debería haberme casado ya…;  y la otra apuesta a arriesgarse por quien pensamos que nos va a hacer feliz para siempre (aunque nunca tengamos la certeza de que así va a ser). Lo importante es poder ser fiel a una misma, y definirnos satisfechas y felices, bajo nuestros propios términos.

2 comentarios en “La Susanita y La Superada

  1. ¡Hola Girl! La verdad es que me encanta lo que escribís, estoy totalmente de acuerdo con lo que exponés y la forma tan clara, tan concisa que tenés para expresarte.

    El problema creo que es que nosotras mismas nos autoexigimos muchísimo, no solamente nuestras familias y la sociedad. Tenemos que ser excelentes novias, esposas, madres, estudiantes, buenas profesionales, saber hacer las cosas de la casa (por más que tengamos a alguien que nos ayude) y encima de todo, estar físicamente divinas (peluquería, dietas, pilates, etc).

    Las expectativas con respecto a nosotras son mucho más altas, pero los estándares son mucho más bajos. Dicen que el que mucho abarca, poco aprieta, así que en el intento de ser todo a la vez, se sacrifican muchísimas cosas. Lamentablemente buscar un equilibrio es difícil y no todos los hombres están dispuestos a ocuparse de la crianza de los hijos o las tareas domésticas.

    Ojalá las cosas cambien de acá a 10 años.

    Un beso!

    PD: Creo que el término para man slut es manwhore, no?

    1. Gracias Ídola. Es mas que cierto. No solo estamos limitadas a seguir cierto modelo de mujeres, sino que también tenemos que vernos divinas en el proceso. Estamos sumamente autoexigidas por donde se nos mire y es muy dificil vivir en la sombra de ese ideal de mujer que es casi inalcanzable porque a ninguna le dan las horas del día para ser y hacerlo todo. Sin contar que no hay muchos hombres que estén dispuestos a bancarse una mujer así al lado. Suena increíblemente agotador, y sin embargo así vivimos no?
      La verdad que si, ojalá cambie pronto!
      (gracias por la palabra manwhore!)

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