Déjà vu de lo que va a venir

Hay una frasecita en particular que es como un disparador de malas noticias cuando conocés a alguien nuevo: “No quiero que salgas lastimada”.

Aparece, por lo general desubicada, al inicio de una “no-relación” cuando recién estas conociendo a la otra persona y se quiere establecer un límite o una condición al porvenir de esa “no-pareja”.

Personalmente la detesto. Es una excusa, que se jacta de altruista y desinteresada cuando una persona (en este caso un hombre) quiere decirte que no solo no te quiere sino que también sabe que no va a quererte nunca. Es una advertencia ridícula. Si una decide -consciente o inconscientemente- involucrarse con otra persona, ya se sabe el riesgo que se asume. Dudo que alguien se involucre sin saber que esa posibilidad está latente. Lo que más me molesta es que supone una cierta superioridad de la persona que la dice y la verdad es que la capacidad de herir y lastimar la tiene cualquiera.

“No te quiero lastimar” es un aviso que se traduce fácilmente en dos realidades: “tené cuidado conmigo que voy a jugar con vos, pero no quiero reproches porque yo te avisé” o bien “hasta acá llegué, y ya no me interesás”.

Ya sé lo que querés decirme, y está todo bien (not), pero mejor haceme/te un favor y ahorrátela. It’s the oldest trick in the book…y creeme que no funciona.

Hello world!

Me quedo con el título default de bienvenida a WordPress. Me parece apropiado. Hoy estoy empezando este blog, a modo de diario ¿no íntimo? por el mero placer de escribir.

Lo he venido pensando bastante, y siempre me pareció que escribir no valía la pena si no se tenía nada nuevo, emocionante o importante para decir. Sin embargo, observo que a lo largo de la vida, las experiencias se repiten de generación en generación, de persona en persona, de forma muy similar y nuestra cotidianeidad tiende a pasar inadvertida por ser justamente repetitiva y poco emocionante o relevante para otros -y a veces inclusive para nosotros mismos:

Most days of the year are unremarkable. They begin, and they end, with no lasting memories made in between

(La mayoría de los días son irrelevantes. Empiezan y terminan, sin recuerdos que perduren en el medio.)

Admito que es una visión un tanto trágica del pasar del tiempo y nos recuerda que no tenemos ningún control sobre el ritmo de la sucesión de nuestros propios días (horas, meses, años, etc); aunque sí podemos (algunas veces) elegir como emplearlo.

Es por eso que finalmente decidí crear este blog, veremos qué pasa.