No era un pájaro, no era un avión…Tampoco era Superman.

"So you’re six years old, you’re reading ‘Snow White and the Seven Dwarves,’ and it becomes rapidly obvious that there are only two kinds of men in the world: dwarves and Prince Charmings. And the odds are seven to one against your finding the prince.” (Emily Levine)

Hace no mucho dije que estaba difícil enamorarse hoy.  No estaba tan errada y eso que le puse onda y todo…Y temo no tener un chivo expiatorio creíble como haberme dejado engañar por Disney, mi autoestima o mi educación romántica.

Creo que las desilusiones nunca nos toman por sorpresa, al menos no del todo. En el fondo siempre supimos que Papá Noel no existía, que las cifras del INDEC son imprecisas y que tarde o temprano nos iban a terminar rompiendo el corazón.

Curiosamente venimos programados de fábrica para dejarnos mentir un poquito, y es algo que hacemos a voluntad, porque a quien no le gustan la magia y las ilusiones. Dudo muchísimo que las personas prefieran tener razón a ser felices – y se los digo yo que soy una neurótica de la última palabra. No estoy diciendo que prefiero que me oculten la verdad con tal de tenerme contenta (porque ocultar la verdad, es también una forma de traición) pero si me van a mentir, al menos háganlo bien.

Desde mi primer desencuentro amoroso soy muy consciente de la existencia de lo que una vez llamé hombres reales;  quienes ni tomando mucha sopa le llegan a la sombra de los Humphrey Bogarts o Ivanes de Pineda que una pensaba que algún día iban a aparecer. No es que una sea una princesita inmaculada, ni la más bella del reino, o Ingrid Bergman, pero la verdad es que una no espera que llegue un buen hombre que nos haga salivar más que el perro de Pavlov, para cumplir con un silogismo estético.

Mi consigna es darles la oportunidad a los hombres reales porque son los únicos que hay, y lo digo con ganas de iluminarnos, no con resignación. Los ideales entorpecen lo posible, pero es muy difícil enamorarse exclusivamente de lo real – así que nos mentimos un poquito – y eso no está tan mal.

Lo único malo de los hombres reales es que se ofenden cuando una trata de tenerles paciencia y no los pone inmediatamente en un pedestal para adorarlos – entonces aprovechan para subirse al poni de la histeria que yo dejé de lado. Esto quizá se debe a que yo todavía no entendí que los hombres (al menos con los que me cruzo yo) necesitan de su autoestima bien inflada, para casi todo.

La mala noticia de todo esto es que últimamente empiezo mis relaciones de atrás para adelante, sabiendo que esa persona que me gusta tanto en realidad, va a tener muchas cosas que tanto no van a gustarme. Entonces comienzo vislumbrando al pájaro o al avión primero y viendo si al final me sorprende un Superman, o al menos un Clark Kent. Pero no…hay muchos barriletes, eso sí.

Ojo, no es mi intención echar culpas por mi  creciente falta de entusiasmo, pero cuando termino teniendo razón; cuando de un día para el otro empiezan a perder validez las frases del estilo “sos la J que más me feliz me hace” , “antes de conocerte pensé que X pero ahora Z” y “Quiero recorrer todo tu L con mi Y”, me cuesta volver a tomarlas en serio cuando viene otro atrás a repetirlas.

Hacía mucho que no posteaba, así que bánquense estas últimas oraciones:

Tuve un mes de writers block y no pude producir una sola frase sensata…una insensata tampoco. Pero volví che, siempre vuelvo.

Iván de Pineda en serio me enamoró…creí haberme enamorado el año pasado y cuando nos vimos de nuevo este año, comprobé que sí. era en serio. Escúchenlo hablar con mucho atino de educación, mientras te mira desde su metro noventa con ternura y después cuéntenme qué tan loca estoy.

Sí, ocultar la verdad es una forma de traición, y ocultar u omitir la verdad apropósito es mentir también. No me vengan con tecnicismos a contradecirme.

Fiona Apple  debería entrarle más al asado y ese vestido no la beneficia….pero cómo me gusta la letra de esta canción.

Not about love

Prueba de que estaba estudiando. Les juro que ese es el glosario de Conferencias. (AKA: Encuentre la forma más complicada e ineficiente de estudiar y coronarse como "The Queen of Procrastination")

Si me preguntaran como viene el estudio, les contestaría que la dilación al menos viene de diez; pronto va a mutar en un profundo auto-desprecio y después de eso me voy a convertir en una máquina del estudio (la noche antes del examen) para después ir y sacarme más de 8…porque soy así de despreciable.  Es un proceso delicado estudiar, no hay que andar apurándolo. Así que decidí seguir mis instintos y aparecer por acá.

Hace muchísimos posts escribí acerca de mi incurabilidad (¡Hola RAE!) para dejar de lado la idea de que el amor es la experiencia existencial más gratificante. Tengo que decirles que hoy, no necesariamente me convence este concepto. Es como cuando se te pasa el efecto de un analgésico -de esos que tomo yo; el mundo en realidad no era tan maravilloso, y no me estaba divirtiendo tanto como creía. Cuando la perspectiva se abre paso entre las nubes rosas (o grises) la magia del amor, se ve como un truco fácilmente reproducible y al alcance de cualquiera.

Para alegría de mis amistades, quienes festejan que haya podido empezar a probar otros chocolates disponibles en el mercado, hace rato que no pienso en ese cuadradito perfecto de chocolate con menta que me comería a toda hora, no sólo después de la 20hs.  Pero tengo que decirles que este tipo de desencanto llega sin penas ni gloria. Es parecido a descubrir que tu canción de amor favorita en realidad habla de un sánguche de mortadela. Todo lo que dijiste, sentiste, hiciste, deshiciste, pensaste, deseaste, veneraste, exigiste y pataleaste se ve absurdo desde esta perspectiva.

Lo que más me confunde de este lado del desencanto, es sentir que corro el ¿peligro? de que finalmente no exista un pedacito de chocolate irreemplazable que me saque de este cinismo. Sin embargo, al mismo tiempo, siento cierto alivio al saber que no va a venir ninguno a seducirme con su endorfina azucarada y convencerme de cosas que no son para que yo haga estupideces de las que después (seguramente) me voy a arrepentir.

Todo esto me deja con la idea de que en realidad la consigna siempre es no enamorarse. porque después hay que tomarse el trabajo de dejar las cosas atrás. Es un proceso curioso: Podemos tratar de convencernos con hechos irrefutables y verdades empíricamente comprobables. Podemos dejar que pase mucha agua abajo del puente, enchastrarnos probando otros chocolates y emborracharnos con cuanto malbec nos pongan adelante – pero no se nos pasa hasta que se nos pasa solo, y sin importar cuánto creemos que sufrimos en el medio, llegar a este lado del túnel es un proceso que, como el estudio, tampoco se puede acelerar.

Aunque, ¿les digo la verdad?, finalmente,  la indiferencia involuntaria no tenía nada de dulce y nada de encantadora. Fue como despertarse de un sueño loco y darse cuenta de que I was just being silly.

No tengo nada más para decir (excepto):

El nombre de este post debería haber sido PROCRASTINATION con luces de neón y todo, porque en serio, si estoy despierta a esta hora, debería estar estudiando…instead, me acordé que existía esto: http://vimeo.com/9553205 y ya lo ví 3 veces.

Y también, nada dice Not About Love como la panza de Zach Galifianakis en este vídeo:

Anti-Anti

Es lindo que haya un día en el que parece apropiado regalarme chocolate...Estos por ejemplo.

Hice una breve, brevísima pausa, en esto de tener que decirle a la gente que tengo que estudiar (porque paso más tiempo anoticiando al mundo que tengo que estudiar que de hecho estudiando) y escribí es ¿postcito? para cortar con la frustración de ver como se pasan los días sin que yo logre prepararme para el examen que tengo en una semana.

Entre las muchas cosas que me causan gracia, una de ellas suele ser, el rechazo de la gente cool, de los superados y de los intelectualoides a las fechas como el día de San Valentín o el Día del Ferretero. Ayer, donde quiera que fui…no vi a nadie festejando nada, pero sí me agoté de gente repudiando el 14 de febrero.  Curiosamente me hizo pensar que jactarnos de nuestra opinión en relación a una supuesta estupidez de otro, es la manera que tenemos de reaccionar ante pavadas irrelevantes que no tienen la menor consecuencia;  y es la forma que encontramos de validar nuestra cosmovisión como la verdad absoluta. Poner en ridículo lo que para otros es importante o valioso no nos hace mejores personas, ni más inteligentes…quizá sí nos hace un poquito más miserables. Pero no suma.

Soy de las primeras en las filas anti-romance-fácil-lugar-común, pero no eso no significa que la gente que disfruta del Arjonio en su vida sea estúpida o ridícula. Y realmente no creo que este rechazo popularizado y exacerbado a través de Internet pase por, como decían mis tías, “no tener quién te festeje”. Es pura y exclusiva intolerancia…malgastada. Porque vociferamos lo ridículo, berreta e hipócrita que es celebrar una fiesta pagana, pero toleramos cómodamente hipocresías peores y ridiculeces que rayan en el atropello – todos los días.

Finalmente me hace pensar que no hay nada que nos venga bien, ni siquiera cuando no se trata de nosotros. Es como la gente que asevera no mirar determinados programas de televisión, pero se quejan de ellos todo el tiempo. We’ll never learn lo live and let live.

Este fue un post cortito…así que:

Menos mal.

El Día del ferretero existe, es el 3 de septiembre…entre el Día de la Tía y el Día de la secretaria. Anoten. Igual, el día que más estoy esperando es el Día de la bandera…por los regalos, claro.

Había millones de canciones para ilustrar este post, pero no me pude decidir. Así que les dejo otra cosa que no tiene nada que ver, pero que me gusta mucho.

A Very Merry Blog Birthday to Me

Ya que pasaron a saludar, llévense su porción de Chocotorta

Llegaron los terrible twos de blogger…aunque todavía no sé muy bien que implica ese título.  A decir verdad, no pensé que este blogcito fuese a sobrevivir tanto, a pesar de que tiene semanas en las que agoniza porque no paso ni cerca de actualizarlo. De todos modos, últimamente me encuentro haciendo muchas cosas que pensé que nunca iba a hacer.

Tengo que contarles que no soy muy fan de los aniversarios, por lo general, solo llevo la cuenta de fechas irrelevantes. No me parece que los cumpleaños, los aniversarios sean bisagras de nada. Creo que los puntos de inflexión suceden muy a pesar de los calendarios…Por eso debe ser que siempre me acuerdo de esta fecha que no tiene mucho de relevante, aunque dudo que siempre sea la palabra que busco (it’s only been twice…)

En mi primer post aniversario pensé que a esta altura iba a estar un poco más delineada o palpable la forma de este blog. Pero no…sigue teniendo la forma del soliloquio continuo y desordenado que estoy acostumbrada a escuchar casi todo el día.

Estoy muy contenta de poder escribir, y para mí fue una sorpresa muy grande encontrar que hay gente que de hecho lee y disfruta de estos posts. Hay una linda audiencia estable, que a mi desconcierto, aumenta un poquito mes a mes entre viejos y nuevos conocidos.

Creo que la falta de asiduidad para aparecer por acá se debe a que a veces tengo que esperar varias semanas para que una idea decante en post. Trato de no escribir acerca de mi vida cotidiana porque se supone que esto vendría a ser un recreo de mi rutina. Inevitablemente algunas cosas se escapan, como en todo discurso que se filtran cosas que no sabemos que estamos diciendo. (Y sospecho que he dicho cada barbaridad…)

En el camino al girlofsummer85.wordpress.com quedaron muchas ideas que no llegaron a ser posts. Algunas por falta de elaboración, otras porque mejor no profundizarlas y algunas otras porque simplemente me dieron fiaca. El proceso para escribirlas es arrancar por el título…como cuando en la escuela nos daban un tema para una monografía (AKA La Vaca); mi cerebro se encarga de dictarme títulos y el muy turro después se las toma cuando llega el momento de sentarse a elaborar.

A continuación y para cerrar,  les dejo algunos títulos de entradas posibles, de esas que nunca llegué a escribir pero que otros habitantes de la blogósfera están invitados a servirse. Son posts que tal vez llegue a escribir, que probablemente ya escribí; pero que quizá finalmente nunca escriba:

I Could Never Be Your Woman.

A little less conversation (I mean really shut up already)

Hey: Tu Conocido, Te Tiene Ganas.

Carries Bradshaw del Surrealismo.

Nothing Good Happens After 2 am.

Armas de Seducción Masiva.

Mientras más vas conociendo a tu perro…

99 Problems, But a Jerk Ain’t One.

Relátame Con Quien Deambulas.

El 99.9% de mis ganas de seguir escribiendo se la debo a quienes siempre pasan a visitar, quienes irresponsablemente me animan a seguir sentándome frente al teclado a escribir. A ver si nos seguimos leyendo de nuevo el año que viene ’cause this is shaping up to be pretty odd.

Capgras

La muerte, hablar en público, y la locura son algunas de las cosas que más temen la mayoría de las personas…Si tuviese que personalizar esa lista, and I will porque este es mi post; tendría que también agregar el ruido que hacen los cascarudos cuando vuelan, que se me rompa el secador de pelo,  los zombies y sí, también los payasos (en especial los que saben mi nombre.)

Pero el miedo a la locura es un temor que comparto…y no hablo del absurdo, de la crueldad o de la capacidad de decir incoherencias a diestra y siniestra para entretener a nuestra amistades; sino más bien la locura de perder la razón, a mí que tanto me gusta tenerla. Hablo de la distorsión en la manera de percibir las cosas.

La ilusión, así como la locura, funciona como un tipo de corto circuito en la percepción y… quizá, la desilusión también. Tiendo a creer que así como una idealización malograda puede hacernos enamorar de la persona equivocada, una desilusión inexacta puede engañarnos de la misma forma.

No es nuevo para nadie que las personas cambian. De a poquito los amigos inseparables y los no tanto, se distancian; los amores para siempre se terminan; y la familia se ofendió, se amigó y se ofendió de nuevo. El tiempo pasa, las cosas cambian; y mi vieja mula ya no es lo que era.

Creo que la desilusión que sufrimos cuando somos traicionados, o cuando no se llenan nuestras expectativas, es parecida al síndrome Capgras.  Las personas siguen pareciéndose (físicamente) a quienes se habían ganado nuestro cariño, dicen ser ellos, se llaman igual, pero no son ellos: “Esteban me enamoró porque era noble, inteligente y dulce conmigo, pero ese  forro despreciable que se acuerda de mí cuando quiere un sandwhich, no es el Esteban del que me enamoré.”

Yo extraño mucho a las personas que alguna vez fueron como eran y ya no son más así. Y aprecio el esfuerzo que hacen los impostores actuales por querer parecerse a ellos, pero no me dejo engañar. Nadie vuelve a ser quien era antes. – Eso no siempre es una mala noticia; hay gente que solía caerme muy pero muy mal, y a quienes son hoy, admiro y respeto mucho.

De a poquito nos volvemos impostores de quienes alguna vez fuimos, hasta sustituirnos por completo. Me gustaría pensar que quien reemplazó a esta chica que se supone que soy ahora, sea mejor de lo que era la original…but that’s just wishful thinking.

Algunos Disclaimers:

¡Volví! Mi ausencia por estos pagos se debió a que no pude despegar la vista y la concentración del estudio. Si me ponía escribir, indefectiblemente terminaba escribiendo acerca de vacas, hortelanos y algún que otro líder de Asia o África. Tuve que hacer una pausa, no fue tan grave. Pero sí pido disculpas por no poder estar acá. Me gusta estar acá, aunque a sea para decir pavadas.

El síndrome Capgras es un poco más dramático que asumir que las personas cambian. Es un desorden neurológico por el cual no reconocemos a las personas y estamos convencidos de que cierta(s) personas son en realidad impostores. Es creepy pero fascinante. Google it. Y sino este señor de acá lo explica.

La lista de cosas que me asustan (que me aterrorizan) es un poco* más larga… pero si se las cuento no termino más. Ah! Y hablar en público no me asusta para nada, por ahí sólo me ponen un poquito nerviosa. But turns out, como muchos ya saben, I like the attention.